dilluns, 18 de febrer del 2013

Xerrades sobre masculinjtat (en anglès)

He trobat per internet unes xerrades en anglès sobre qüestions de masculinitat.
La primera és una entrevista a una de les ments més lúcides sobre els rols de gènere i la masculinat: Warren Farrell. Aquest sociòleg fou el primer home que va accedir al consell de direcció de l'organització feminista més important dels EEUU, uns anys més tard ho deixà en comprovar els plantejaments esbiaixats d'aquell feminisme. L'entrevista la realitza Terry Patten, un mestre espiritual compromés amb els temps actuals. El títol traduït és "Només els homes i dones alliberats poden sanar el nostre món". L'entrevista es troba aquí.

L'altra és un conjunt de xerrades que es faran sobre el tema de masculinitat i propòsit. M'ha agradat trobar-ho perquè aquest tema precisament ara l'estem treballant en el Cercle d'homes de Tortosa. No sé com seran les xerrades (ja veuré si tindré paciència d'escoltar-les totes), en aquestes coses la qualitat sol variar d'un ponent a l'altre. Si alguna em crida l'atenció ja tornaré a escriure

L'home perfecte (segons la dona) -Humor

Aquesta és una peça d'humor (està en anglès). Em recorda un dels motius d'aquest blog: la masculinitat s'està redefinint i sembla que no s'escolta gaire la veu dels homes en qüestions de gènere. Si els homes no assumim la nostra responsabilitat de participar en el debat en les discussions de gènere podem caure en el perill de que altres defineixin què és l'home perfecte. El vídeo el trobo molt graciós, però no resulta gens graciós que els homes esperin que altres defineixin per nosaltres què és un home perfecte.


diumenge, 2 de desembre del 2012

Canvi d'etiqueta (tag): feminisme del ressentiment --> Neofeminisme

Quan vaig començar a escriure aquest blog se’m va acudir la denominacio “feminisme del ressentiment” per establir una diferència entre el feminisme clàssic i aquest corrent ideològic regressiu, sectari i patològic. Les etiquetes i els –ismes –istes solen portar confusions. Tant Olof Palme com Willy Brandt s’autoanomenaven “socialistes”, igual que Pol Pot i Stalin. Tanmateix la diferència abismal entre els primers i els segons penso que està molt clara, tot i compartir la mateixa denominació. Les paraules fascinen; a la primera meitat del s. XX molts intel.lectuals es van enlluernar amb Stalin, al que consideraven un emancipador de la humanitat oprimida; al capdavall era un socialista.
Amb el cas de feminisme les confusions encara estan força presents, per això se’m va acudir afegir aquesta etiqueta diferenciadora inspirat pel concepte de “ressentiment” que Nietzsche utilitza a “La genealogia de la moral”. Per un altre costat ja fa un temps que el blog “Personas nogénero”, per a referir-se a aquests corrents sectaris està usant el terme “neofeminisme”. No sé si ha estat una troballa del seu autor, Emilio, o l’ha tret d’algun altre lloc. Em sembla un mot ben encertat, ja que al ser més neutre  ajuda a clarificar els termes del debat. Com que a més a més aquesta passió del ressentiment afecta a molts altres àmbits  (ni jo ni els meus escrits es veuen lliures d’ella! L) he decidit a partir d’ara seguir aquesta terminologia que usa “Personas no género”, que per a mi és un blog de referència en llengua castellana. Ja he dit més d’una vegada que és un blog que em posa una mica de malhumor, no per la excel.lent qualitat del debat que manté, sinó precisament perquè un debat d’aquesta qualitat s’estigui donant en un blog perdut enmig de l’oceà d’Internet, i que els temes que planteja ben just surtin als mass media principals.
Per una altra banda no m’hi estic dedicant gaire a aquest blog, últimament no he pogut dedicar-li gaire temps. Tot i així mantinc la intenció de no deixar-lo i de tant en tant publicar alguna cosa, per això el canvi d’etiqueta

dilluns, 8 d’octubre del 2012

Participación en las 10ª Jornadas Integrales. La controversia del SAP.

Me han invitado a participar en las 10ªJornadas Integrales dedicadas al pensamiento de Ken Wilber. Serán el 19 y 20 de octubre en la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo del Instituto de Salud Carlos III (Mº de Ciencia Tecnología e Innovación). Las jornadas contarán con la presencia de Don Beck, co-autor de la Dinámica Espiral
Adjunto el título de mi ponencia y un breve resumen de la misma:

LA CONTROVERSIA SOBRE EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL (SAP) DESDE EL MODELO INTEGRAL.


El Síndrome de Alienación Parental se define como “el resultado de un proceso, despues de un divorcio, por el cual un progenitor transforma la conciencia de sus hijos con el objeto de obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor”. Muchos investigadores lo han calificado una una forma grave de maltrato psíquico infantil a la luz de las devastadoras consecuencias que constatan en esos infantes cuando se hacen adultos. Por eso reclaman que las leyes recojan esta forma específica de maltrato para proteger mejor a los menores.
Por otro lado, asociaciones feministas han denunciado la formulación del síndrome como “un modo más de violencia contra las mujeres”, fruto de una reacción neo-machista (backlash) ante sus avances, que trata de descalificarlas como madres. Esto ha llevado al CGPJ, al Congreso y al antiguo Ministerio del Igualdad a recomendar su prohibición en los juzgados cuando una parte lo invoque para denunciar maltrato infantil y pérdida de contacto con sus hijos, puesto que tal síndrome “no existe” científicamente.
Si aplicamos el modelo Integral a las dos posiciones de esta controversia, que de momento no han logrado alcanzar un lugar de consenso, vemos como los defensores del SAP se mueven en los parámetros clásicos de la modernidad, donde se considera la ciencia como algo objetivo (vMeme naranja). Los argumentos de los detractores del SAP se situan dentro de los parámetros de la postmodernidad (vMeme verde), que mantiene que el mundo no es una percepción sino sólo una interpretación, es decir que la ciencia no se adapta a los hechos reales –el mito de lo dado- sino que impone sus paradigmas sobre el mundo. Y dado que los hechos independientes no existen (sólo existen las interpretaciones), la ciencia se halla al servicio de algún tipo de poder o ideología: sexismo, racismo, imperialismo, etnocentrismo, etc. Desde ahí construyen su crítica al SAP aplicando los valores propios del vMeme verde, con todas sus virtudes y también los defectos que ha señalado Ken Wilber en su obra como son la confusión entre narcisismo y política.
El modelo Integral nos permite valorar ambas posiciones desde su respectiva altura (naranja y verde) y puede recoger lo mejor de ambas para que tanto los derechos de las mujeres como madres (y también los padres, añadimos nosotros) como el derecho del menor a su integridad psíquica se vean igualmente valorados y defendidos. Este modelo nos permite deslindar álgunas de las patologías propias del vMeme Verde como el relativismo gnoseológico o la regresión etnocéntrica de raigambre narcisista que exhiben algunos grupos, para conservar así sus valiosas aportaciones a los Derechos Humanos y contribuir mejor a su defensa.

dimarts, 28 d’agost del 2012

Un feminismo que no llegó al poder

Maribel es la pareja de Antonio, íntimo compañero mío de exploraciones interiores conjuntas sobre la masculinidad. Sabedora de que en este blog lanzo diatribas contra cierto feminismo fanatizado, me pasó el enlace a un artículo con el certero título de “un feminismo que no llegó al poder”, (por contraste al que ahora tenemos). Entresaco citas del mismo, son tan claras que no merecen otro comentario más que expresar mi acuerdo. Solamente quiero añadir que, con el ambiente inquisitorial creado por el feminismo que sí llegó al poder, yo mismo escribo en este blog con la aprensión de que me tilden de “machista” o insultos similares que reciben los discrepantes del dogma oficial. Así que ahora me veo usando sus textos para aliviar mi aprensión dado que la trayectoria de la Sra. Garaizabal como histórica del feminismo creo que me sirve de aval para mi insistencia en que el replanteamiento de los roles de género deben ir hacia una dirección de colaboración y complementareidad entre hombres y mujeres, no hacia la confrontación y la misandría como está promoviendo ese feminismo que sí ha llegado al poder. Aquí van las citas:
Cuando empezamos, con errores y excesos, el feminismo era transgresor,
nacía formando parte de unas concepciones más generales basadas en el respeto, la libertad y la reivindicación de los derechos humanos. Confiábamos en

la capacidad de transformación de las personas para establecer unas relaciones

más justas e igualitarias. Frente a la desvalorización social de lo femenino
nos sentíamos orgullosas de ser mujer y transmitimos ese orgullo a muchas
mujeres, pero nunca pensamos que por el hecho de serlo siempre tuviéramos
la Verdad o que fuera una patente de bondad frente a una supuesta maldad de
los hombres. Nunca creímos en bondades o maldades intrínsecas en función
de ser hombre o mujer. Denunciábamos las desigualdades y las injusticias que
se cometían contra las mujeres, pero sabíamos que las mujeres pueden ser
víctimas y también verdugos.
Ese bagaje creo que fue el que hizo que nos ganáramos tantas simpatías y
que el feminismo fuera capaz de impulsar un verdadero movimiento que transformó
leyes, mentalidades y realidades sociales.
Sin embargo parece que parte de este bagaje se ha perdido en el feminismo
que hoy es mayoritario. Se han perdido matices, se ha simplificado ideológicamente,
se han dejado de lado valores universales (denuncia de la represión,
reconocimiento de la libertad de expresión, el derecho a equivocarse y cambiar
de conducta…) y frente a ello se ha ido imponiendo una visión cada vez más
estrecha y sectaria de las relaciones humanas. 

El feminismo de hoy dirige sus mayores ímpetus a conseguir leyes que repriman o discriminen a los hombres opresores. Por ejemplo, la penalización de los clientes en el caso de la prostitución o el endurecimiento de penas en los casos de maltrato. 
El feminismo mayoritario es excesivamente simplificador, atribuye la situación de desigualdad de las mujeres a un único factor: los deseos de dominación masculina. Eso se considera como la única causa de la violencia de género o como la única motivación de los clientes de la prostitución. En la realidad, las situaciones son más complejas, y tienen que ver con múltiples factores que se ignoran olímpicamente.

Este feminismo mayoritario resulta además muy cómodo para las instituciones
y el Gobierno porque reduce el sexismo a las relaciones individuales
y a la identidad individual, en lugar de comprender el conjunto de relaciones
e instituciones que genera, reproduce y mantiene el sexismo.


Para un sector del feminismo, que bebe del “feminismo cultural norteamericano”,
el núcleo fundamental de la opresión de las mujeres es el dominio sexual
de los hombres sobre las mujeres, partiendo de que todos los hombres están
unidos, por encima de sus diferencias, para defender el poder patriarcal. Conciben
la sexualidad masculina y femenina como dos sexualidades antagónicas
e irreductibles en las que la heterosexualidad no es una preferencia sexual de
las mujeres, sino una relación de dominación donde las mujeres solo pueden
ser víctimas o colaboradoras de los hombres.


Pretendíamos expresar un tipo de mirada feminista
más amplia, inclusiva y compleja que la que está demostrando el feminismo
institucionalizado y que, en muchas ocasiones, aparece como si fuera el único.
.
La victimización que se hace de las prostitutas o de las mujeres que han
sufrido maltrato no parece una buena estrategia feminista, porque esta victimización
no ayuda en nada a cambiar las diferentes situaciones en las que viven.
Todas las personas, incluso en aquellas situaciones más terribles y dramáticas,
tenemos cierta capacidad para rebelarnos y para hacer algo para cambiarlas, y
es a esta capacidad de todas las mujeres a la que las feministas hemos apelado
siempre en nuestros discursos. Por ello es importante escuchar y respetar las
opciones que toman las mujeres, sin considerarlas sujetos menores de edad
necesitados de una protección estatal aun en contra de su voluntad. Incluso en
los casos en los que esta protección es necesaria –por ejemplo en algunos casos
de violencia de género o cuando se es víctima de trata– no podemos perder
de vista cómo reforzar la autonomía y la capacidad de decisión. Nuestro movimiento
feminista nació rebelándose contra el tutelaje y el falso proteccionismo
de las leyes franquistas que nos consideraban menores de edad, necesitadas de
protección legislativa, social, familiar, etc., y esto no podemos olvidarlo aunque
se nos diga que esta protección es para conseguir la igualdad o la libertad y esté
basada en axiomas feministas.
Igualmente discrepo de la consideración de que los hombres en su conjunto
y su afán de dominio sean los únicos culpables de los males de las mujeres.
La realidad es tozuda y nos demuestra continuamente la complejidad de las
situaciones a las que tenemos que enfrentarnos para erradicar la desigualdad,
la violencia y las discriminaciones que sufren las mujeres. Reducir esta complejidad
a la naturaleza del género masculino y su afán de dominio y tendencia a la
violencia no ayuda en nada a seguir avanzando.


dimarts, 10 de juliol del 2012

Odio de los pro-feministas al padre divorciado

[NOTA Este artículo está escrito desde mi herida, aunque su contenido trate de explorar e interpretar la herida de otro. Aún así lo publico esperando que aporte algo válido para el debate]
Hace poco me pasaron en enlace de un artículo[1] colgado en una web que he visitado alguna vez y que para mí lo que difunde es un ejemplo de una masculinidad enferma que refleja lo peor de los indudables avances que nos ha traído el postmodernismo (si postmodernismo es un vocablo demasiado técnico, se puede sustituir por el más popular de “progre”). Las ocasionales visitas a esa web me sirvieron para entender como caso práctico, lo que desde la Teoría Integral de Ken Wilber se denomina vMeme verde patológico –pluralismo infectado de narcisismo- y hasta me inspiró directamente algunos pasajes del documento “Dos hipótesis sobre el negacionismo fanatizado del SAP”.
El artículo en cuestión realiza un buen análisis de un anuncio de la Coca-Cola para poner al descubierto su ideología subyacente. El anuncio trata de un padre divorciado que está cenando con su hijo y le pregunta por el nuevo novio de la madre: es más guapo, más rico, más divertido, a lo cual el hombre repite cada vez más mustio “qué bien”. Hasta que al final el chico dice “...pero a él no le gusta el fútbol”. Se establece una mirada de complicidad entre padre e hijo. Coca-cola para los mejores momentos.
Gran parte del artículo contiene unos análisis muy agudos que sería recomendable que leyeran algunos padres divorciados, pues disecciona muy bien ciertos comportamientos típicos de los separados nada recomendables para los menores: el padre, básicamente, por su herida, parece que no está tanto para escuchar a su hijo y sus necesidades como para medirse con “el otro”. Así, con herramientas como el análisis transaccional, el doble vínculo, la semiótica del anuncio y más, el autor denuncia el padre prioriza la necesidad de nutrir su autoestima masculina dañada frente a ejercer de forma responsable como padre
El escrito contiene observaciones tan certeras como: “Este comercial parece dirigirse a los hombres, trabajadores manuales, que se identifican como “perdedores”, que no se han cuestionado nada relacionado con los mandatos de la masculinidad hegemónica y reifica esta masculinidad a través del llamado a la afición al fútbol de las masas masculinas de clase trabajadora. Coloca asi un producto no saludable dentro de un contexto y estilo de vida, intentado generar una alianza con este producto por parte de ese hombre cada vez más común, divorciado, sin carrera profesional sino sólo empleo, sin habilidades destacables, y con escasas habilidades emocionales”
También esa visión de lo que él llama “masculinidad hegemónica” que adopta diferentes formas, ninguna muy recomendable: “contraposición del “perdedor de clase obrera” que no se cuida, come comida basura pero es un hombre, y el “exitoso snob” que cuida su salud y la de las personas con las que trabaja y refuerza los estereotipos de autenticidad viril del hombre trabajador manual frente a la masculinidad (no menos hegemonica) de los “profesionales” (que tienen “carreras profesionales” y no “trabajos”, que “son” algo y no “trabajan en” algo)”
Sin embargo, junto con estos brillantes análisis, nos encontramos con una absoluta falta de empatía hacia el padre que, por venir de alguien que pretende tomarse en serio los asuntos de masculinidad, deja al lector helado. Así vemos que el autor de ese análisis, auto-situándose en una posición de total superioridad moral que no explica de dónde la ha obtenido, emite su juicio inapelable: “es un muy mal padre” “La responsabilidad parental queda reducida a cenizas”. Es decir, con un video de un minuto y medio el pro-feminista ya ha tenido suficiente para establecer la culpabilidad de ese padre malo. De ahí, ni más ni menos infiere que “indica una clara instrumentalización y maltrato psicológico del menor”, “continua, de forma “blanda” el maltrato tanto al hijo como la madre”, “Este padre no “cuida” ni nutre fisica y emocionalmente, aun cuando aparezca “cocinando””, “padre egocéntrico”...Un desecho de padre y de hombre, vamos, que ni tiene ni merece perdón; “que aunque se aleja del padre autoritario y violento tradicional” -eso sí se lo concede-, “produce un daño emocional mayor”.
Es de sentido común saber que en este mundo no hay padres –ni madres- perfectos. Todos los progenitores, en algún grado, se nutren emocionalmente de sus hijos. (Por supuesto, hay ciertos casos que degeneran en abuso psíquico). De hecho, es más común en las madres. Ante la falta de sentido y la angustia vital muchos hombres se lanzan de manera nihilista al mundo del trabajo, del dinero, del poder y del éxito social[2]. Las mujeres más atrapadas en su rol de género tradicional, su vacío existencial suelen llenarlo dedicando todo su amor y sacrificio a los hijos (“¡con todo lo que hecho por ti!”), ahogándolos e impidiéndoles que encuentren su propio espacio. Los psicoanalistas lo llaman la “madre castradora”. Recuerdo un antropólogo que decía “si pudiéramos escuchar a nuestros adolescentes les oiríamos gritar: ‘¿Papá, dónde estás?’ ‘¡Mamá, déjame en paz!’”. Los psicoterapeutas tienen las consultas llenas de hombres tratando de sanarles su “Edipo”, es decir, el enganche con la mamá.
Entonces ¿por qué esa total invalidación de ese “padre perdedor sin competencias emocionales”? A pesar de explicar tan bien cómo la construcción de la masculinidad tradicional ha dañado a ese padre torpe, el pro-feminista lo condena sin remisión “De hecho ya se está deslegitimando como padre al mantener esta absurda conversacion con el hijo”, “el macho que no acepta un divorcio”. Lo condena incluso a pesar que al final del anuncio se ve cómo es el hijo el que está buscando la complicidad del padre, es el hijo quien está necesitando conectar con él.
Antes, por si acaso, el articulista ya se ha encargado de absolver a la madre: “contrapone la imagen de un padre presente e imperfecto y deja (desde el silencio) a la madre como una madre ausente y más centrada en una nueva relación, lo que podría sugerir la irresponsabilidad parental de la madre y subsiguientemente, negandole el derecho a que pueda rehacer su vida con quien más le plazca”. Que no se les ocurra a los de la Coca-cola meterse con los derechos de la mamá, aquí está el pro-feminista para defenderla.
Con estos juicios de condena y absolución, a pesar de la patente escena final donde –al revés de su machacona insistencia a lo largo del escrito de que “busca que su hijo le valide como padre”- se ve la necesidad del chico de conectar no con una abstracta “figura masculina” sino directamente con SU PADRE, como si el autor supiera más que el propio muchacho, ya lo sentencia: “un muy mal padre”.
¿A quién se está refiriendo como “padre deslegitimado”, “mal padre”? ¿De quién está hablando, y desde donde? Según su análisis, el chico no encontrará nutrición en ese macho embrutecido, de ahí inferimos que solamente la podrá encontrar en su mamá o en hombres buenecitos no-machistas, tal como el propio autor se presenta en las múltiples ONGs en las que colabora. Por eso desde su web combate ferozmente la Custodia Compartida y niega el drama del SAP como una mera “argucia de maltratadores para denigrar a la ex”. Más bien parece que el que está hablando aquí es el “niño herido” que, como todavía no ha podido superar traumas heredados de sus padres, ha tenido que construirse una imagen de sí mismo (“soy bueno y moral” “soy progre”) para no conectar con ese dolor interno. Debajo de esos análisis tan intelectuales parece oírse: “Papá, ¿cuál fue tu dolor, que no me supiste nutrir? Papá, ¡necesitaba tanto tu validación!, necesitaba oírte decir "me siento orgulloso de ti”. Papá, aquello que tu no me pudiste dar, todavía lo estoy buscando incansablemente y no lo encuentro, estoy rabioso y me duele tanto que tengo que huir de ti y de lo que simbolizas”. Ese dolor, esa pérdida, esa herida, cuando no se pueden asumir, cuando ni siquiera se han podido ver en su génesis, lleva a construirse una auto-imagen favorable desconectada de ese ser real herido. Esto es la esencia del narcisismo. Por eso, aunque los narcisistas suelan ser encantadores, trabajadores infatigables, etc. –todo lo que refuerce su imagen desconectada- sufren de una gran falta de empatía, entre otras patologías, sobre todo ante aquello que les pone delante su herida. En un sentido diferente, es como el homófobo: no odia tanto a su vecino “maricón” sino a su propia tendencia homosexual que no puede aceptar en si mismo. Así sucede con tantos “cruzados” de “causas nobles” que se lanzan a “salvar el mundo” (de los maricones, de los impíos, de los capitalistas, de los comunistas, de los “malos” en general…) como una forma de huir de sí mismos, proyectando el “mal” afuera y de este modo justificarse
Del autor de esa web, en su infatigable cruzada por la “nueva masculinidad” contra machistas, maltradores, padres divorciados que vindican sus derechos, masculinidades “hegemónicas” y sus “privilegios” etc… hace tiempo le leí un texto que me pareció muy valiente porque habló de sí mismo ya de una manera explícita (no como en sus habituales diatribas donde parece que lo continúe haciéndo bajo la misión de difundir su “nueva masculinidad). En concreto contaba el triste divorcio que su mamá y los hijos tuvieron que sufrir por parte de un padre machista que creo que dijo era medio alcohólico o pastillero. Eso sí, situándose en su habitual posición de superioridad moral, finalmente absolvía a su papá como víctima del patriarcado. Algo que ya no le sucede a él, como se encarga de proclamar ante el mundo en sus múltiples actividades y escritos antipatriarcales. Un relato honesto y valiente que le agradezco, pues me ayudó a entender muchas cosas (también de mi mismo).
En cierta manera, es parecido a ésas que se autoproclaman feministas y las oyes como desprecian a su madre: “Jamás voy a ser como ella: una esclava sometida al machista cabrón de mi papá”. En ese rechazo de la madre, psicoanalíticamente lo que están diciendo es “Papá: yo soy mejor que mamá para ti”. Así les va después en su relación con los hombres: no hay ninguno bueno para ellas. Lo que Jung diría un nivel infantilizado de integración del animus. Respecto de los hombres, la personalidad narcisista se genera cuando el niño es convertido en el “ser especial” de su mamá, generalmente desilusionada con su marido y por tanto desplaza la idealización masculina a “su” niño para que la nutra. La consecuencia es lo Jung llamaría desarrollo infantilizado del ánima. De hecho, esto es lo que el artículo denuncia que en este caso hace el padre, con una argumentación brillantemente elaborada. Sin embargo, lo que revela la parcialidad y las omisiones de esa argumentación del artículo y de la web en general, me llevan a esa consideración de ejemplo de masculinidad patológica en el nivel postmoderno o “progre”, en donde se confunde el narcisismo con la acción sociopolítica. Por tanto, ni se sale del narcisismo y su acción política es desastrosa.



[1] “Coca-cola: ¿Maltrato psicológico infantil, padre nutriendose emocionalmente de su hijo e instrumentalizandole?” http://heterodoxia.wordpress.com/2012/05/30/coca-cola-una-apologia-del-maltrato-infantil-la-instrumentalizacion-de-un-menor-y-un-padre-nutriendose-emocionalmente-de-su-hijo/   Consultado por última vez el 6 de julio de 2012

[2] Por eso la crisis que sufrimos ha sido más cosa de hombres que de mujeres. Aunque lanzarse al “éxito social” signifique acumular mansiones y dinero para impresionar a mujeres (básicamente jóvenes y atractivas) con la finalidad de obtener su validación. De la responsabilidad de esas mujeres amantes de joyas y mansiones proporcionadas por su hombre (por vía de la especulación y la explotación laboral) nunca se habla.