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dimarts, 27 d’agost del 2013

De la actitud inquisitorial en el pensamiento “progre” y un recuerdo de Pasolini

En el antepenúltimo post escribí mis impresiones sobre cierta forma de entender la educación afectivo-sexual a partir de la visita al blog de una profesora que hace apologética de su lesbianismo y tilda de “machitos” a los alumnos varones cuyo nivel de conciencia no alcanza los valores que postula el neofeminismo. En concreto, yo trataba de argumentar que el narcisismo me parece un valor nefasto, un anti-valor, para los jóvenes (bueno, también para nosotros los adultos que tampoco nos libramos de ello). Los que nos dedicamos a la enseñanza, y también a la educación emocional, vemos como los adolescentes ya sufren bastante con el “no sé que me pasa, y nadie me entiende”, es decir la confusión y los cambios que les toca afrontar en esa edad. Mi impresión es que los discursos progres de liberación homosexual, con su insistencia en las políticas de identidad, están tan trufados de narcisismo que muy poco van a ayudar a nuestros adolescentes construirse una personalidad sana y autónoma.
Un compañero de profesión me tildó de “macho que teme perder privilegios” en el blog y en un mailing list de profesores de filosofia. Este deslizamiento del debate de ideas al ataque personal se llama falacia ad hominem, un recurso ante la falta de argumentos. En este caso, el ataque parecía venir de una altura moral superior, de una persona comprometida con la igualdad que había renunciado a no sé qué privilegios gratuitos, mientras que otros parece que tenemos miedo de perderlos. Al exigirle que detallara cuales son esos privilegios y favoritismos que estoy gozando (no me quedó claro si los gozo por ser hombre o por pensar lo que pienso), el inquisidor pro-feminista soltó una perorata llena de bonitos lugares comunes en que afirmaba ser muy demócrata y que “ser demócrata es ser feminista porque la democrácia exige la igualdad...” etc. Vamos, la típica estrategia de lanzar una acusación para poner el acusado a la defensiva (“glups, que no me llamen machista, que no me consideren cómplice del maltrato a mujeres…”) con la cual el acusador ya no necesita argumentar cómo llegó a tal superioridad moral.
En ese momento intervino Emilio, -del imprescindible blog "Personas no género" para un análisis de las contradicciones cotidianas de lo que acertadamente llama neofeminismo- con una pequeña experiencia personal –pero muy signficativa- que contradecía esa fácil identificación de (neo)feminismo con democrácia. En concreto la censura (una más...) de este comentario en el blog “mujeres” del diario El País: No es de recibo que un profesor de Derecho constitucional pueda mostrar tan poco respeto por los derechos de las personas y en concreto por los de Francisco Garzón y realice una mascarada como la que este artículo representa"
Entro a leer el artículo "El macho veloz" sobre el maquinista del tren accidentado en Galicia y me quedo asombrado no sólo ante la falta de respeto que dice Emilio, sino sobre todo ante lo que he llamado actitud inquisitorial. Ésta consiste en buscar “malos” a los que denunciar para que uno pueda reafirmarse como “bueno” y absolverse así de un mal omnipresente.  De esta característica inquisitorial no se libran los discursos progres con su narcisismo victimista que necesitan encontrar opresores por todas partes (y no estoy diciendo que no haya opresores, sinó hablando de la actitud que necesita encontrarlos como sea) . El neofeminismo es un ejemplo excelente de esa actitud.  Me ha recordado un memorable post del blog “buenamente” en que se comparaba esa ideología con una religión que se queda sólo con la culpa sin posibilidad redención a no ser que se abraze el dogma: “Según el guión establecido, para intentar redimirse de los pecados de su género y sus malévolos efectos, los hombres han de convertirse al feminismo radical y abominar constantemente de su condición corrupta en señal de pública penitencia. A partir de este rito iniciático, y sólo si se ajustan fielmente al guión que le ha preparado el feminismo radical esos hombres se harán acreedores de cierta indulgencia”.
En el artículo que censuró el comentario de Emilio, se trata de señalar con el dedo acusador (igual que hizo el diario ABC, en su caso para disimular la posible responsabilidad del gobierno) al maquinista del tren siniestrado en Galicia, en este caso como reo de los peores males de una masculinidad por desgracia muy prevalente todavía. Ante tanto dolor por el accidente, y si es verdad todo lo que se dijo en los periódicos del maquinista, puede comprenderse que el profesor universitario no logre una visión compasiva de ese trabajador. El inquisidor detalla bien los males de esa masculinidad poco evolucionada que tanto daño está causando a demasiados hombres, pero solamente para justificar su adscripción al modelo neofeminista, por eso tiene que cargar personalmente contra el maquinista sin ningún escrúpulo como si esa masculinidad no tuviera nada que ver con él, ya que ese modelo neofeminista, como dice E. Jimeno de "Buenamente", sólo tiene para los hombres el ser mamá-bis o la auto-flagelación, puesto que el mal reside en ellos.
Esa esa necesidad de acusar con el dedo al “malo” para absolverse a si mismo es lo que llamo la actitud inquisitorial.  Ya se sabe, los neoconversos siempre han sido los inquisidores más crueles; cuando la autoflagelación no basta hay que buscar a otros para flagelar. Sobre esa cuestión de la culpa alimentada por inquisidores combatientes de un mal que no deja de crecer también me viene a la memoria un texto de Ayn Rand que ya cité hace tiempo en que se revuelve contra los inquisidores que escupen "el mal" hacia otros.

Lo que Emilio simplemente llama “no es de recibo que un catedrático” le “falte el respeto” a mi me ha hecho pensar de nuevo en Pier Paolo Pasolini, al que en el último post citaba  por acuñar en los años 60 término “fascismo de izquierdas” para referirse a ciertas actitudes contestatarias de su época promovidas por burguesitos que se pretendían revolucionarios. Este artículo del blog mujeres donde el catedrático “progre” necesita compararse con el currante obtuso y machista (“yo no soy como él”) me ha hecho recordar otra vez la clarividencia profética de sus denuncias. Cuando en su época se producían disturbios entre estudiantes y policía, Pasolini se ponía del lado de los policías, a los que llamaba “hijos del pueblo”, en contra de los estudiantes que tildaba de “hijos de la burguesía”. Sus lúcidos análisis para llegar a esta provocativa conclusión son demasiado complejos para reproducirlos aquí. Tiene que ver con la actitud sectaria que Pasolini detestaba en los pretendidos liberadores sociales. A quien no conozca sus escritos le sería fácil reducirlo a un facha demagogo por tales provocaciones, pero Pasolini era un espíritu libre que estaba en las antípodas del fascismo, al que combatió denodadamente y según algunos fue lo que finalmente le costó la vida. Frente a todo stablishment (ahora diriamos lo “políticamente correcto”) era un auténtico cristiano de Jesús de Nazaret, rechazado por los católicos y el Vaticano porque se proclamaba comunista, y rechazado por los comunistas por su homosexualidad. Con la inquisición progre que ahora tenemos, me temo que ahora sería exaltado por su homosexualidad y abominado por su cristianismo (en su época las feministas ya lo atacaron por sus declaraciones acerca del problema del aborto), con lo cual pienso que su insobornable escritura nos resulta más necesaria que nunca, pues el sectarismo de género, como en su época el “fascismo de izquierdas”, cada vez se está volviendo más ciego, más poderoso y más intolerante. Para muestra, la anécdota de la censura a Emilio, y que diarios de la talla intelectual del “El País” contínuamente alberguen en sus páginas estas muestras de guerras culturales (el dogma neofeminista) que no sólo enmascara la vieja lucha de clases de Marx, sinó que distrae de cuestiones de liberación muchísimo más urgentes.

dimarts, 10 de juliol del 2012

Odio de los pro-feministas al padre divorciado

[NOTA Este artículo está escrito desde mi herida, aunque su contenido trate de explorar e interpretar la herida de otro. Aún así lo publico esperando que aporte algo válido para el debate]
Hace poco me pasaron en enlace de un artículo[1] colgado en una web que he visitado alguna vez y que para mí lo que difunde es un ejemplo de una masculinidad enferma que refleja lo peor de los indudables avances que nos ha traído el postmodernismo (si postmodernismo es un vocablo demasiado técnico, se puede sustituir por el más popular de “progre”). Las ocasionales visitas a esa web me sirvieron para entender como caso práctico, lo que desde la Teoría Integral de Ken Wilber se denomina vMeme verde patológico –pluralismo infectado de narcisismo- y hasta me inspiró directamente algunos pasajes del documento “Dos hipótesis sobre el negacionismo fanatizado del SAP”.
El artículo en cuestión realiza un buen análisis de un anuncio de la Coca-Cola para poner al descubierto su ideología subyacente. El anuncio trata de un padre divorciado que está cenando con su hijo y le pregunta por el nuevo novio de la madre: es más guapo, más rico, más divertido, a lo cual el hombre repite cada vez más mustio “qué bien”. Hasta que al final el chico dice “...pero a él no le gusta el fútbol”. Se establece una mirada de complicidad entre padre e hijo. Coca-cola para los mejores momentos.
Gran parte del artículo contiene unos análisis muy agudos que sería recomendable que leyeran algunos padres divorciados, pues disecciona muy bien ciertos comportamientos típicos de los separados nada recomendables para los menores: el padre, básicamente, por su herida, parece que no está tanto para escuchar a su hijo y sus necesidades como para medirse con “el otro”. Así, con herramientas como el análisis transaccional, el doble vínculo, la semiótica del anuncio y más, el autor denuncia el padre prioriza la necesidad de nutrir su autoestima masculina dañada frente a ejercer de forma responsable como padre
El escrito contiene observaciones tan certeras como: “Este comercial parece dirigirse a los hombres, trabajadores manuales, que se identifican como “perdedores”, que no se han cuestionado nada relacionado con los mandatos de la masculinidad hegemónica y reifica esta masculinidad a través del llamado a la afición al fútbol de las masas masculinas de clase trabajadora. Coloca asi un producto no saludable dentro de un contexto y estilo de vida, intentado generar una alianza con este producto por parte de ese hombre cada vez más común, divorciado, sin carrera profesional sino sólo empleo, sin habilidades destacables, y con escasas habilidades emocionales”
También esa visión de lo que él llama “masculinidad hegemónica” que adopta diferentes formas, ninguna muy recomendable: “contraposición del “perdedor de clase obrera” que no se cuida, come comida basura pero es un hombre, y el “exitoso snob” que cuida su salud y la de las personas con las que trabaja y refuerza los estereotipos de autenticidad viril del hombre trabajador manual frente a la masculinidad (no menos hegemonica) de los “profesionales” (que tienen “carreras profesionales” y no “trabajos”, que “son” algo y no “trabajan en” algo)”
Sin embargo, junto con estos brillantes análisis, nos encontramos con una absoluta falta de empatía hacia el padre que, por venir de alguien que pretende tomarse en serio los asuntos de masculinidad, deja al lector helado. Así vemos que el autor de ese análisis, auto-situándose en una posición de total superioridad moral que no explica de dónde la ha obtenido, emite su juicio inapelable: “es un muy mal padre” “La responsabilidad parental queda reducida a cenizas”. Es decir, con un video de un minuto y medio el pro-feminista ya ha tenido suficiente para establecer la culpabilidad de ese padre malo. De ahí, ni más ni menos infiere que “indica una clara instrumentalización y maltrato psicológico del menor”, “continua, de forma “blanda” el maltrato tanto al hijo como la madre”, “Este padre no “cuida” ni nutre fisica y emocionalmente, aun cuando aparezca “cocinando””, “padre egocéntrico”...Un desecho de padre y de hombre, vamos, que ni tiene ni merece perdón; “que aunque se aleja del padre autoritario y violento tradicional” -eso sí se lo concede-, “produce un daño emocional mayor”.
Es de sentido común saber que en este mundo no hay padres –ni madres- perfectos. Todos los progenitores, en algún grado, se nutren emocionalmente de sus hijos. (Por supuesto, hay ciertos casos que degeneran en abuso psíquico). De hecho, es más común en las madres. Ante la falta de sentido y la angustia vital muchos hombres se lanzan de manera nihilista al mundo del trabajo, del dinero, del poder y del éxito social[2]. Las mujeres más atrapadas en su rol de género tradicional, su vacío existencial suelen llenarlo dedicando todo su amor y sacrificio a los hijos (“¡con todo lo que hecho por ti!”), ahogándolos e impidiéndoles que encuentren su propio espacio. Los psicoanalistas lo llaman la “madre castradora”. Recuerdo un antropólogo que decía “si pudiéramos escuchar a nuestros adolescentes les oiríamos gritar: ‘¿Papá, dónde estás?’ ‘¡Mamá, déjame en paz!’”. Los psicoterapeutas tienen las consultas llenas de hombres tratando de sanarles su “Edipo”, es decir, el enganche con la mamá.
Entonces ¿por qué esa total invalidación de ese “padre perdedor sin competencias emocionales”? A pesar de explicar tan bien cómo la construcción de la masculinidad tradicional ha dañado a ese padre torpe, el pro-feminista lo condena sin remisión “De hecho ya se está deslegitimando como padre al mantener esta absurda conversacion con el hijo”, “el macho que no acepta un divorcio”. Lo condena incluso a pesar que al final del anuncio se ve cómo es el hijo el que está buscando la complicidad del padre, es el hijo quien está necesitando conectar con él.
Antes, por si acaso, el articulista ya se ha encargado de absolver a la madre: “contrapone la imagen de un padre presente e imperfecto y deja (desde el silencio) a la madre como una madre ausente y más centrada en una nueva relación, lo que podría sugerir la irresponsabilidad parental de la madre y subsiguientemente, negandole el derecho a que pueda rehacer su vida con quien más le plazca”. Que no se les ocurra a los de la Coca-cola meterse con los derechos de la mamá, aquí está el pro-feminista para defenderla.
Con estos juicios de condena y absolución, a pesar de la patente escena final donde –al revés de su machacona insistencia a lo largo del escrito de que “busca que su hijo le valide como padre”- se ve la necesidad del chico de conectar no con una abstracta “figura masculina” sino directamente con SU PADRE, como si el autor supiera más que el propio muchacho, ya lo sentencia: “un muy mal padre”.
¿A quién se está refiriendo como “padre deslegitimado”, “mal padre”? ¿De quién está hablando, y desde donde? Según su análisis, el chico no encontrará nutrición en ese macho embrutecido, de ahí inferimos que solamente la podrá encontrar en su mamá o en hombres buenecitos no-machistas, tal como el propio autor se presenta en las múltiples ONGs en las que colabora. Por eso desde su web combate ferozmente la Custodia Compartida y niega el drama del SAP como una mera “argucia de maltratadores para denigrar a la ex”. Más bien parece que el que está hablando aquí es el “niño herido” que, como todavía no ha podido superar traumas heredados de sus padres, ha tenido que construirse una imagen de sí mismo (“soy bueno y moral” “soy progre”) para no conectar con ese dolor interno. Debajo de esos análisis tan intelectuales parece oírse: “Papá, ¿cuál fue tu dolor, que no me supiste nutrir? Papá, ¡necesitaba tanto tu validación!, necesitaba oírte decir "me siento orgulloso de ti”. Papá, aquello que tu no me pudiste dar, todavía lo estoy buscando incansablemente y no lo encuentro, estoy rabioso y me duele tanto que tengo que huir de ti y de lo que simbolizas”. Ese dolor, esa pérdida, esa herida, cuando no se pueden asumir, cuando ni siquiera se han podido ver en su génesis, lleva a construirse una auto-imagen favorable desconectada de ese ser real herido. Esto es la esencia del narcisismo. Por eso, aunque los narcisistas suelan ser encantadores, trabajadores infatigables, etc. –todo lo que refuerce su imagen desconectada- sufren de una gran falta de empatía, entre otras patologías, sobre todo ante aquello que les pone delante su herida. En un sentido diferente, es como el homófobo: no odia tanto a su vecino “maricón” sino a su propia tendencia homosexual que no puede aceptar en si mismo. Así sucede con tantos “cruzados” de “causas nobles” que se lanzan a “salvar el mundo” (de los maricones, de los impíos, de los capitalistas, de los comunistas, de los “malos” en general…) como una forma de huir de sí mismos, proyectando el “mal” afuera y de este modo justificarse
Del autor de esa web, en su infatigable cruzada por la “nueva masculinidad” contra machistas, maltradores, padres divorciados que vindican sus derechos, masculinidades “hegemónicas” y sus “privilegios” etc… hace tiempo le leí un texto que me pareció muy valiente porque habló de sí mismo ya de una manera explícita (no como en sus habituales diatribas donde parece que lo continúe haciéndo bajo la misión de difundir su “nueva masculinidad). En concreto contaba el triste divorcio que su mamá y los hijos tuvieron que sufrir por parte de un padre machista que creo que dijo era medio alcohólico o pastillero. Eso sí, situándose en su habitual posición de superioridad moral, finalmente absolvía a su papá como víctima del patriarcado. Algo que ya no le sucede a él, como se encarga de proclamar ante el mundo en sus múltiples actividades y escritos antipatriarcales. Un relato honesto y valiente que le agradezco, pues me ayudó a entender muchas cosas (también de mi mismo).
En cierta manera, es parecido a ésas que se autoproclaman feministas y las oyes como desprecian a su madre: “Jamás voy a ser como ella: una esclava sometida al machista cabrón de mi papá”. En ese rechazo de la madre, psicoanalíticamente lo que están diciendo es “Papá: yo soy mejor que mamá para ti”. Así les va después en su relación con los hombres: no hay ninguno bueno para ellas. Lo que Jung diría un nivel infantilizado de integración del animus. Respecto de los hombres, la personalidad narcisista se genera cuando el niño es convertido en el “ser especial” de su mamá, generalmente desilusionada con su marido y por tanto desplaza la idealización masculina a “su” niño para que la nutra. La consecuencia es lo Jung llamaría desarrollo infantilizado del ánima. De hecho, esto es lo que el artículo denuncia que en este caso hace el padre, con una argumentación brillantemente elaborada. Sin embargo, lo que revela la parcialidad y las omisiones de esa argumentación del artículo y de la web en general, me llevan a esa consideración de ejemplo de masculinidad patológica en el nivel postmoderno o “progre”, en donde se confunde el narcisismo con la acción sociopolítica. Por tanto, ni se sale del narcisismo y su acción política es desastrosa.



[1] “Coca-cola: ¿Maltrato psicológico infantil, padre nutriendose emocionalmente de su hijo e instrumentalizandole?” http://heterodoxia.wordpress.com/2012/05/30/coca-cola-una-apologia-del-maltrato-infantil-la-instrumentalizacion-de-un-menor-y-un-padre-nutriendose-emocionalmente-de-su-hijo/   Consultado por última vez el 6 de julio de 2012

[2] Por eso la crisis que sufrimos ha sido más cosa de hombres que de mujeres. Aunque lanzarse al “éxito social” signifique acumular mansiones y dinero para impresionar a mujeres (básicamente jóvenes y atractivas) con la finalidad de obtener su validación. De la responsabilidad de esas mujeres amantes de joyas y mansiones proporcionadas por su hombre (por vía de la especulación y la explotación laboral) nunca se habla.

dimarts, 3 de juliol del 2012

¿Principio del fin de los “años de plomo” de la misandría política?

Hay signos de que algo está cambiando últimamente en el panorama de la política y el gobierno. La notícia más destacable para mi ha sido el anuncio del ministro de justicia que quiere replantear la Custodia Compartida. He leído por internet las lógicas reticencias por parte de las asociaciones que hace años que luchan por ella. Sin embargo, después de los “años de plomo” que hemos pasado, su mero anuncio me parece un grandísimo avance, independientemente de cómo se acabe concretando. Hay que recordar que no hace tanto, desde los ámbitos oficiales, y también los sociales y culturales, con toda la impunidad y toda la prepotencia se tildaba de “machistas” y “maltratadores” a los que se les ocurría pedir ese cambio legislativo. Se puede consultar esta entrada para leer más detalles de esa historia. El dominio del lobby del feminismo del resentimiento[1] era absoluto, y el pensamiento disidente era eficazmente anatemizado (para un análisis y seguimento cotidiano de esa práctica, el blog “Personas no género” me parece un referente imprescindible en lengua castellana). Ahora, incluso he visto un diputado, Toni Cantó, que en el Congreso declara sin complejos “Vds. han construido la igualdad contra los hombres”, encendiendo la furia de las que se creían moralmente superiores para juzgar y estigmatizar al que no comulga con su dogma.
Otro cambio, frente a la estupidez moralizante y dogmática de lo “políticamente correcto” en género, ha sido el informe de la Real Academia sobre el lenguaje sexista. Los que antes pontificaban y trataban de maltratar, sin conseguirlo nunca del todo, la lengua castellana (vale también para el catalán) se han quedado bastante callados. Por fin parece que queda desactivada esa aspiración de raigambre postmoderna de “cambiando el lenguaje se cambia la realidad”, con su moralina que convertía la lengua y sus estructuras gramaticales profundas –lo más ajeno que hay a la política- en un pesado fárrago, y a sus usuarios los forzaba a un permanente examen de conciencia (gramatical) de muy dudosa eficacia para la política de igualdad. Los más recalcitrantes de lo políticamente correcto quedan retratados en su majadería, y la gran mayoría de la población suspira de alivio al saber que puede continuar sin mala conciencia usando su lengua tal como el pueblo la ha creado.
Veo más signos aquí y allá. Sé que estos “años de plomo” no van a cambiar de la noche a la mañana, y que en la corriente principal de los media y la cultura hay todavía una gran misandría que se confunde con el feminismo y la “lucha por los derechos de las mujeres”. El último signo de cambio lo leí el otro dia por casualidad en internet: El que denominé “Inquisidor Mayor del Reino”, el Dr. Lorente Acosta, parece que desde que dejó su poltrona política de la violencia de género, escribe un blog donde mantiene sus disparates, su deshonestidad intelectual y su odio misándrico. Con eso de haber perdido su cargo para bajar a ser un mero ciudadano y bloguero, parece que en ese blog está recibiendo muchas opiniones de lo que antes, desde su atalaya, debía despreciar como “machista” o “agresor de mujeres”. Tantas opiniones habrá tenido que leer, que hasta ha tenido escribir un artículo a la defensiva diciendo que él no defiende que todos los hombres son malos y todas las mujeres buenas. Que semejante fanático, que hasta hace cuatro días distorsionaba la realidad y el lenguaje sin ningún escrúpulo con tal de mantener su dogma enfermizo, se vea obligado a ponerse a la defensiva es una simple anécdota, pero quizás también un signo de este comienzo del fin de los años de plomo. Espero que el aire se vuelva más respirable para los planteamientos que tratan superar los roles de gènero tradicionales, no desde el victimismo y la confrontación entre hombres y mujeres, sinó desde la búsqueda común de un camino que nos sirva a todos en estos tiempos que corren.


[1]En lugar de mi definición nietzscheana “feminismo del resentimiento” (inventada en homenaje a la “Genealogía de la Moral” de Nietzsche), Emilio, en su blog “Personas no género”, después de años de análisis, usa el término más neutro de neofeminismo. El mismo hecho que cueste tanto encontrar un término para referirse a un discurso fanatizado que se camufla dentro de los discursos que más han hecho por la emancipación de la humanidad –el feminismo- es una muestra de lo arraigado que está y del trabajo que aún queda por desenmascarar las ideologías opresoras (algo así diría el pesado de Althusser) y sus camuflajes.

dimecres, 10 de novembre del 2010

Una altra llei misàndrica

M’han passat una proposta legislativa del PP on es demana que es faci perdre la pàtria potestat -a més de la custòdia- als homes condemnats per maltractament. Potser sí que es necessària aquest dràstica mesura per protegir els menors. El que crida l’atenció és que no diu res de les dones que maltracten, ni tampoc hi preveu cap mesura contra elles.

Aquesta asimetria s’entén millor quan es llegeix que el PP demana aquest llei basant-se en que

Según datos de la Confederación Estatal de Asociaciones de Madres y Padres Separados hay alrededor de 20.000 menores maltratados al año. Esta invisibilización de los menores en la ley hace que en muchas ocasiones los padres utilicen a los hijos para dañar todavía más a las madres y a ellos mismos, lo cual se agrava, hasta el extremo, cuando además existen sospechas de abusos sexuales. (...) Los hombres que ejercen violencia contra sus parejas en principio no están capacitados para cuidar de sus hijos (...) Hay que evitar que se utilice la relación con los hijos para seguir ejerciendo violencia contra la mujer

El lobby torna a funcionar eficientment. Tal com em recorda el Sr. Mezkia, que m’ha fet arribar aquesta informació, aquesta mesura legal es basa en l’escàndol mediàtic que es va desfermar fa uns mesos per aquesta notícia: “Un juez entrega la custodia de una niña a un padre condenado por maltrato”. Tothom hi va ficar el crit al cel: les organitzacions del lobby i tota la rècula de representants polítics d’això anomenat “Igualdad” (conselleria, ministeri, delegat, etc...). En van parlar una bona estona d’aquest cas, més o menys justificaven el seu sou i càrrec per exemples com aquest, mostra palmària de l’enorme feina que encara els queda per fer.

Tanmateix, aquesta notícia té una segona part que ja no s’ha difós. Les coses potser no són tan en blanc i negre com els nostres polítics, tan propensos a escandalitzar-se, pretenen. Només conec la informació d’aquests enllaços que m’ha passat el Sr. Mezkia. Davant de problemes així calen anàlisis més assossegades, la qüestió és més complexa del que sembla. Amb l’ambient creat això resulta difícil, i la creació social de bocs expiatoris continua essent força popular. En una època el boc expiatori fou “el comunista”, desprès “el drogoaddicte”, ara sembla que és “l’home maltractador”, igual que fa segles fou “la bruixa”. Quan més els combatien, més els alimentaven, i més justificaven les mesures que repugnen al Dret, perquè els inquisidors es caracteritzen per execrar en els altres allò que tenen terror de veure en si mateixos.

dimarts, 21 de setembre del 2010

Masculinitat patològica (1) 

Seguint la reflexió del post anterior, quan em fico a navegar per la xarxa buscant coses de masculinitat, em quedo astorat d’algunes propostes. Vaig trobar un video (aquest, a diferència del video dels anglesos del post anterior, em nego a facilitar el seu enllaç) realitzat per una gent que treballa en un “programa de educación de las masculinidades en el s. XXI” (video subvencionat pel Gobierno de España) on es veu la relació que té un nen amb el seu pare, que el presenten com un super-heroi, amb capa i super-poders. El video està farcit dels tòpics misàndrics més fastigosos: un pare egoista i irresponsable (drogaddicte, masclista, etc) que enganya i manipula la criatura innocent fins que aquest va prenent consciència que alguna cosa no funciona en aquest super-heroi que se suposa que és el seu pare. El video acaba amb aquesta frase del nen “no sé que hombre voy a ser mañana pero jamás seré como mi padre”. La web va plena de la retòrica tipus “deconstrucció de la masculinitat hegemònica” a la qual hauré de dedicar alguns posts més endavant.

Malgrat no ser del gremi “psi” no puc evitar la temptació de recorrer a la psicoanàlisi per suposar el drama que deu arrossegar l’autor amb el seu papà. La masculinitat, com ens explica la psicologia, es construeix a partir la imatge que hom té del pare, sigui aquest com hagi sigut. Ja se sap, si hom no integra i resol les ferides psíquiques rebudes a la infantesa, les va projectant fora per evitar el dolor. (“la neurosi és el substitut del veritable sofriment” deia Jung). Doncs quasi res el que projecta amb aquest engendro de video. I en aquest cas, al damunt, es deu creure que està realitzat una altruista tasca social

Hi ha masculinitats patològiques i sanes tant en la pre-modernitat, com en la modernitat i la post-modernitat. Vivim una època en que aquests tres àmbits estan barrejats i la visió del món que té cadascun dels tres sol estar en guerra amb els altres. De les patologies de la masculinitat modernes i pre-modernes potser no cal parlar-ne tant perquè ja estan prou denunciades o “deconstruides” com ara està de moda dir. Hem d'agrair a la postmodernitat aquesta tasca de deconstrucció que sincerament crec que ens pot alliberar els homes d'alguns estereotips de gènere que ja no valen i ens resulten opressius.

De tota manera, quan veig que d'aquesta retòrica post-moderna se n'han apoderat uns homes i dones (les feministes del ressentiment) que el que estan fent és declarar la guerra a la seva part masculina, és a dir, alimentant socialment la guerra de sexes, i el seu problema personal el dissimulen amb una dimensió política, amb la canturel.la de que tot és relatiu i tot és construcció, veig com de patològiques es tornen certes proposicions vingudes de la postmodernitat. El famós slogan “el personal és polític” el tornen del revès, per a ells allò polític és personal i així tenen una coartada per fugir d'ells mateixos. Al menys aquesta és la impressió que trec quan llegeixo el que diuen aquests “nous homes” com en Lorente, que l'altre dia en una entrevista parlà del seu pare, o el que explica en els seus escrits l'autor de la web "heterodoxia", dedicada a promocionar amb vehemència aquestes visions autoflagel.ladores i culpabilitzants de la masculinitat, exemple extrem d'això que qualifico com masculinitat patològica . A aquest últim personatge cal agrair-li la seva valenta i candorosa sinceritat quan parla d'ell mateix, ja que és el que em va fer pensar que quan parlava de les seves propostes -sobre tot perquè no és cap analfabet, es nota que ha estudiat molt el tema- en realitat continuava parlant d'ell mateix

dimecres, 15 de setembre del 2010

La revista MENTE SANA se apunta a la misandría

Me han pasado por email este artículo publicado en esta revista dedicada a la psicología y el crecimiento personal. Está trufado con lo tópicos misándricos habituales en los negacionistas del SAP. Como ya he replicado a estas barbaridades en otros sitios, ahora no voy a perder el tiempo. He tratado de basar mis réplicas en el análisis del uso parcial de las aportaciones de la postmodernidad. Me llama la atención que, junto a los tópicos de raigambre pseudo-postmoderna, se encuentren perlas pre-modernas dignas de un imam saudí o de Rouco Varela:

“la paternidad no es comparable a la maternidad... la maternidad afecta primordialmente a la identidad femenina mientras que la paternidad no lo hace del mismo modo con la masculinidad”.
Unas líneas más arriba, sin embargo, esta eminencia pontificaba
"cuando se invoca el bien del menor … se hace bajo el prejuicio que es mejor tener un padre que ninguno... no basta con ser padre biológico para hacer de padre [con la madre hemos visto que sí, aquí no hay igualdad]. Sin embargo, en la judicatura se valora más al padre biológico que al padre social [con el padre no, con la madre sí]”.

Las opiniones son libres. Sin embargo, la autora del artículo firma como presidenta de una sección del Col.legi de Psicòlegs de Catalunya. Y desde este cargo deliberadamente falsea la descripción del SAP descrita por los científicos: “el concepto de SAP descalifica de antemano el testimonio de cualquier hijo que relate abusos sexuales o un trato violento”. Me pregunto si ese Colegio Profesional avala la difusión de la mentira para que las opiniones de sus cargos queden reforzadas y horroricen mejor a los incautos. O si apoya la calumnia -sin pruebas- contra sus colegas : “los informes del juzgado suelen estar sesgados”. A tenor de los bonitos artículos 16, 17, 18, 19 y 29 de su impecable Código Deontológico no debería ser el caso. En su lucha contra la Gran Causa del machismo debe considerar el código deontológico una minucia. Sus compatriotas militares argentinos, en su lucha por la Gran Causa de defender los valores occidentales frente a su inminente liquidación por la subversión comunista, también consideraron una minucia las quejas de las madres y abuelas cuyos nietos fueron secuestrados

Voy a dejar estos fríos análisis para dejar paso a la copia de la carta que me ha enviado una madre afectada por SAP (algo imposible según los negacionistas, pues el SAP según ellos sólo lo invocan los machistas para desacreditar a las mujeres). Que una mujer se proclame víctima del SAP también debe ser una minucia prescindible ante la Gran Causa de las mujeres abstractas.


Buenso dias:
Mi nombre es L S B, con domicilio en ... (Illes Balears) calle...Mi numero de telefono es ...
Mi correo, es para expresar mi indignación en referencia al articulo "En defensa de las madres" publicado en su revista Mente Sana, numero 62.
No entiendo que antes de publicar algo tan evidente como es la manipulación de los menores, se afirme de esta manera de que el S.A.P no existe, sin que se contraste tal información con miles de madres afectadas por tal Sindrome o como quieran llamarle.

Tengo 3 hijos que en la actualidad tiene 17, 16 y 13 años. Una de ellas desde que tenia 13 años me rechaza sin causa justificada. Ahora tiene 16. Me insultó, me humilló e incluso me agredio, por la rabia y el odio que siente hacia mi, dandole la justicia mucho poder.
Eso, es lo que permite, la humillación y la falta de respeto de los menores hacia sus padres rechazados, inculcado por el odio del otro progenitor y lo que le rodea.
Ya sé que se preguntarán, como afirma la persona del articulo la Sra. Claudia Truzzoli, que algo habré hecho para que mi hija me rechace. Pues nada más que querer a mis hijos y apoyarles en que tengan un padre y una madre en identicas condiciones.

¿Si hubiera hecho algo malo a mi hija, hubiera abusado de ella o maltratado, no creen que sus otros dos hermanos de 13 y 17 años, en la actualidad tambien me rechazarian? Porque no investigan todo ello y sabrán muchas verdades.
Llevo 3 años, sin contacto con mi hija, que tenia en aquel entonces 13 años y la dispusieron en mi contra a base de manipulaciones, odio, rencor y episodios no vividos en una menor que no puede recordar si todo ello es cierto. No así los hermanos que viven conmigo, que pueden contrarstar la información de las dos partes. El padre, ha hecho lo imposible, para que se rompiera el vinculo con mi hija. Ni correos, ni llamadas, ni cartas, desde hace tres años desapareció de nuestras vidas. Y mis otros dos hijos, siguen sufriendo los intentos de manipulación. chantages emocionales y amenazas, por no querer posicionarse a su favor. Incluso mi hija de 13 años, se vé sometida al rechazo de su padre y abuelos paternos, por no querer entrar en la manipulacion de todos ellos para que me rechazara. Lleva dos años sin ver a su padre, ni sus abuelos porque estos le rechazan. La juez, sabe perfectamente lo que sucede y ni tan siquiera ha hecho nada más que pedir a los menores su aportación de un granito de arena en mantener el vinculo con su hermana. No creen que seria mucho mejor, pedir ese granito de arena a ese padre, para que todos tuvieramos una familia en identicas condiciones. Ya roza lo absurdo y para más Inri, no obliga a mi hija a mantener el vinculo, ahora que ya tiene 16 años, porque no quiere obligarla y el convenio ya está desfasado para su edad. Pueden imaginarse el dolor que siento ante todo ello!!!
Asi, consiguieron alejarla. Incumplimientos de convenio, de ordenes judiciales como las que nombra la Sra. Truzzoli en su articulo, de cambios de residencia e incluso de Comunidad Autonoma. Todo ello, unido a la lentitud de la justicia, ha hecho, que miles de madres y padres, vayamos perdiendo a nuestros hijos a partir de los 12 años, cuando dejan a voluntad de un menor, elegir si quieren mantener el vinculo entre su padre o su madre, sin ni siquiera comprobar por equipos especializados en ese tipo de maltrato, que es lo que en realidad está sucediendo. Por desgracia, mi juzgado no es de familia y ni tan siquiera tiene equipo psicosocial que permita averiguar que le sucede a mi hija. Ella, ya se niega a aceptar cualquier ayuda y la juez, no quiere obligarla

Se han puesto en algún momento en la piel, de tantas madres y por supuesto padres que nos vemos sometidos a tal maltrato que nos deteriora la vida dia a dia, intentando recuperar y mantener un vinculo normalizado con nuestros hijos y no se nos deja, porque una mala persona no lo permite, ni tan siquiera lo favorece, yendo de victima con denuncias falsas que son archivadas automaticamente, por falta de pruebas.

Si, yo, soy victima del S.A.P y leyendo su articulo, no puedo más que expresar mi rechazo e indignación contra todo lo que he leido en su revista.
Antes de ello, les invito a vdes. a que conozcan mi caso y el de tantas madres afectadas.
Nuestras historias son sangrantes y desgarradoras, hasta tal punto que hay madres con intentos de suicidio que no pueden soportar el saber que sus hijos están vivos y no pueden decirles que le quieren.

Les paso, algunos links, en los cuales he manifestado mi deseo de mantener un contacto con mi hija y lo he hecho a través de los medios de comunicación para que de una vez, no se niegue lo evidente porque el S.A.P, existe no es cuestión de género, sino de unas malas personas llenas de odio y rencor.

Que mayor maltrato es, el separar a los hijos de sus padres. Pueden mirar a los ojos a esos padres y madres maltratados por las injusticias de la justicia, por el Ministerio de Igualdad y por esas Asociaciones Feministas que lo unico que buscan es lucrarse a base de subveciones que apoyan muchas veces las denuncias falsas de algunas mujeres.
Ese tipo de recomendaciones de algunos abogad@s que incitan a denunciar falsamente, es lo que hace increible a algunas mujeres que en realidad sufren ese maltrato. Que se dejen de hacer el ridiculo como lo están haciendo y que de una vez, escuchen los ofrecimientos de las madres que sufrimos.

Tambien existen profesionales de la salud, les podria nombrar los que se prestaron a base de talonario a emitir informes falsos los cuales estan denunciados ante la justicia. Se trata de psicologos o psiquiatras que no dudaré en que salgan en los medios sus nombres una vez, la justicia les haya castigado por sus malas gestiones, solo por lucrarse a base de tanto dolor.

Cuanto dolor hay en mi familia, que se ven separados los hermanos de su hermana, de su abuelo, de sus tios y otros primos.

Pueden ponerse en algún momento en nuestra piel, para poner en su revista tal insulto hacia nosotras.

Tienen mis datos para contrastar todo lo que les digo y me ofrezco para cualquier intervención.

http://www.mallorcadiario.com/index.php?option=com_content&task=view&id=36240&Itemid=34

http://www.mallorcadiario.com/index.php?option=com_content&task=view&id=38435&Itemid=29