dimecres, 31 de juliol del 2013
Reflexions sobre certa manera d’entendre l’educació afectivo-sexual
divendres, 21 de juny del 2013
¿Alliberament gai?
dilluns, 16 d’abril del 2012
Ponencia del IV Congreso Internacional sobre SAP y Custodia Compartida
diumenge, 6 de novembre del 2011
LA AGENDA DE LOS HOMBRES POR LA IGUALDAD. BARCELONA CIME 2011 (y II)
Esta auto-vigilancia de lo más íntimo de uno mismo, esto es, de las estructuras de la lengua que habla, las reglas gramaticales que uno ha interiorizado en el subconsciente manera automática desde su infancia, en ese lugar en que la conciencia apenas puede intervenir, tal auto-análisis para alejarse del “mal” (la dominación sexista!), me parece que tiene que ver con la voluntad de auto-flagelación que exhiben los pro-feministas para hacerse perdonar su condición masculina. Me hace recordar lo que explica Michel Foucault en su libro “Tecnologías del yo” (págs. 90 y 116):
“El examen de conciencia consiste en ...examinar cualquier pensamiento que se presente a la conciencia …para ver si hay algo en este pensamiento que aleje nuestro espíritu de Dios. El examen se basa en la idea de una concupiscencia secreta (…) el examen de si, referido a la relación entre el pensamiento y una pureza interior. En este momento empieza la hermenéutica cristiana del yo con su desciframiento de los pensamientos ocultos. Implica que hay algo desconocido en nosotros mismos y que siempre nos movemos en una autoilusión que esconde un secreto” (...)
“Todas estas técnicas cristianas de examen, de confesión, de dirección de conciencia y de obediencia tienen una finalidad: conseguir que los individuos lleven a cabo su propia mortificación. La mortificación es una renuncia al mundo y a uno mismo: una especie de muerte diaria. Una muerte que, en teoría, proporciona la vida en el otro mundo. No se trata de un sacrificio para la ciudad: la mortificación cristiana es una forma de relación con uno mismo”
Este neo-puritanismo de entrometerse entre dos personas y su placer (monetario o sexual) quizás acabe triunfando allá donde siempre fracasó el puritanismo de las religiones tradicionales. (Por cierto, en lo personal, no me parece un placer deseable. Pero aun me parece más indeseable la intervención del Estado en esas tristes transacciones de sexo por dinero)
dimarts, 29 de març del 2011
Dos hipótesis sobre el negacionismo fanatizado del SAP
He escrito un nuevo artículo sobre el negacionismo del SAP. Éste es un poco diferente de los anteriores, que eran más analíticos. Lo que hacía antes era usar las herraminetas de la filosofia, sobre todo las aportadas por la crítica postmoderna, para desmontar (deconstruir) las incoherencias de los negacionistas del SAP. De hecho, cogí sus sus mismas herramientas deconstructivistas (de las que no tienen mucha idea de cómo usarlas, por eso sus disparates) , pero en lugar de aplicarlas al SAP como ellos hacen, las apliqué a sus constructos negacionistas. Al fin y al cabo los filósofos trabajamos con textos, igual que hacen los negacionistas como la Asociación Española de Neuropsiquiatría o el Gobierno, que cogen los textos de Gardner y los interpretan como les conviene. Si en lugar de este intrusismo profesional, de meterse al deconstructivismo postestructuralista, se hubieran dedicado a la investigación empírica, yo habría callado, ya que no pertenezco al gremio PSI.
El escrito de nueve páginas es diferente porque ya no es tan analítico sino más bien especulativo. Trato de entrar dentro del fanatismo que sustenta a los negacionistas y dar una explicación. No sé si tengo razón, por eso lo planteo como una hipótesis, a ver si los que están trabajando con SAP les parece que acierto, que repito cosas obvias o que desbarro y meo fuera del tiesto.
Extraigo algunos parágrafos de la introducción:
“El negacionismo al que nos vamos a referir aquí lo calificamos de fanatizado precisamente porque abandona las reglas consensuadas del método científico, sobre todo las de las disciplinas PSI…
La diferencia entre un error científico (por ejemplo: el geocentrismo de Ptolomeo, o el fijismo pre-darwiniano de Cuvier o Linneo) y un discurso acientífico fanatizado (por ejemplo: el creacionismo antidarwiniano, o predicar que el preservativo no sirve para frenar el SIDA) no es de orden epistemológico sino moral o político. En el primer caso, el que postula el error lo hace desde los datos que dispone(…)
En el segundo caso, lo que caracteriza al fanático, es que además de mantener su discurso a partir de los datos que dispone, también le va algo personal muy suyo en ello. De ahí su gran dificultad en cambiar su posición. La ciencia clásica se caracteriza por su objetividad, es decir, la distinción tajante entre a) el sujeto que investiga, con su vida, sus anhelos y sus pasiones, y b) el objeto investigado, totalmente independiente de la subjetividad del investigador. El fanático no puede realizar esta separación, ni siquiera la reconoce y por tanto confunde la proyección exterior de su mundo subjetivo con el mundo objetivo real(…)
Por otro lado, las investigaciones de lo que se ha venido a llamar postmodernidad también han puesto en cuestión esta supuesta objetividad de la ciencia clásica. Diversas disciplinas han puesto de manifiesto como detrás de esta pretendida objetividad de la ciencia se esconde el poder, camuflado de diversas formas (como colonialismo, racismo, clasismo, machismo, especismo, etc.)(…)
Es por eso que el lenguaje de los negacionistas está trufado con la retórica postmoderna, ya que tanto la pre-modernidad como la postmodernidad ponen en cuestión, desde ópticas muy diferentes, la presunta objetividad de la ciencia clásica. (…)
Las falacias postmodernas cuestan más de distinguir, ya que gran parte de lo que denuncia –la realidad no está al margen del lenguaje que la construye, todo conocimiento está sometido a diversos tipos de interés, todo texto no puede separarse de su contexto, etc.- es correcto. Su característica principal es el relativismo que, llevado a su extremo, le hace caer en la contradicción performativa tan frecuente de “todo es construcción y es relativo (excepto lo que diga yo)”(…)
Con estas dos hipótesis, pues, vamos a tratar de plantear que es eso tan propio que los negacionistas fanatizados ven amenazado ante la formulación del constructo SAP. La primera hipótesis se centrará en el aspecto personal, interior, de los fanáticos. La segunda hipótesis analizará el aspecto exterior, político, que los negacionistas pueden considerar amenazado por el SAP(…)
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dimarts, 9 de novembre del 2010
Bunge y el escepticismo postmoderno
Acabo de encontrar esta cita del filósofo Mario Bunge, y como no sé donde guardarla, la copio aquí.
... los posmosdernos son escépticos absolutos con respecto a la ciencia, de la cual nada saben. De manera diferente, jamás dudan de sus propias afirmaciones, no importan cuán inescrutables sean. En efecto, postulan confiadamente, sin el más mínimo elemento de prueba que les preste apoyo, que no hay tal cosa como la verdad objetiva: que cada tribu y cada época tienen su propio conjunto de verdades, ninguno de los cuales es superior a otro. O sea, son relativistas gnoseológicos radicales cuando se trata de las creencias de los demás. Sospechan de todo "discurso", hasta el punto de ver las garras del poder incluso detrás de los enunciados científicos y las fórmulas matemáticas. También nos aseguran que lo que se hace pasar por búsqueda de la verdad no es más que hacer inscripciones e involucrarse en negociaciones con competidores para acumular poder o con el fin de legitimar los poderes que ya se poseen. Recuérdese a Michel Foucault: "Un nuevo conocimiento, un nuevo poder"; y a Bruno Latour: "La ciencia es la política por otros medios". El escepticismo de esta gente es patológico y su gnoseología paranoica.
"Crisis y reconstrucción de la filosofía". Capítulo 7.
Me habría gustado poner esta cita en mi trabajito contra los psicocharlatanes (concepto que también tomé prestado de Bunge) de la AEN por su negacionismo del Síndrome de Alienación Parental, ya que mi análisis lo realizaba desde los aspectos patológicos, por así llamarlos, del postmodernismo.
Nunca estoy de acuerdo con Bunge, me parece demasiado exagerado y radical. Yo sí pienso que hay mucho de aprovechable en la postmodernidad y en el psicoanálisis, a pesar de las implacables invectivas de éste filósofo. Sin embargo su claridad, su lucidez y su conocimento sobre lo que critica es impagable. Obliga a uno a tener que revisar sus propias convicciones.
dimarts, 21 de setembre del 2010
Masculinitat patològica (1)
Seguint la reflexió del post anterior, quan em fico a navegar per la xarxa buscant coses de masculinitat, em quedo astorat d’algunes propostes. Vaig trobar un video (aquest, a diferència del video dels anglesos del post anterior, em nego a facilitar el seu enllaç) realitzat per una gent que treballa en un “programa de educación de las masculinidades en el s. XXI” (video subvencionat pel Gobierno de España) on es veu la relació que té un nen amb el seu pare, que el presenten com un super-heroi, amb capa i super-poders. El video està farcit dels tòpics misàndrics més fastigosos: un pare egoista i irresponsable (drogaddicte, masclista, etc) que enganya i manipula la criatura innocent fins que aquest va prenent consciència que alguna cosa no funciona en aquest super-heroi que se suposa que és el seu pare. El video acaba amb aquesta frase del nen “no sé que hombre voy a ser mañana pero jamás seré como mi padre”. La web va plena de la retòrica tipus “deconstrucció de la masculinitat hegemònica” a la qual hauré de dedicar alguns posts més endavant.
Malgrat no ser del gremi “psi” no puc evitar la temptació de recorrer a la psicoanàlisi per suposar el drama que deu arrossegar l’autor amb el seu papà. La masculinitat, com ens explica la psicologia, es construeix a partir la imatge que hom té del pare, sigui aquest com hagi sigut. Ja se sap, si hom no integra i resol les ferides psíquiques rebudes a la infantesa, les va projectant fora per evitar el dolor. (“la neurosi és el substitut del veritable sofriment” deia Jung). Doncs quasi res el que projecta amb aquest engendro de video. I en aquest cas, al damunt, es deu creure que està realitzat una altruista tasca social
Hi ha masculinitats patològiques i sanes tant en la pre-modernitat, com en la modernitat i la post-modernitat. Vivim una època en que aquests tres àmbits estan barrejats i la visió del món que té cadascun dels tres sol estar en guerra amb els altres. De les patologies de la masculinitat modernes i pre-modernes potser no cal parlar-ne tant perquè ja estan prou denunciades o “deconstruides” com ara està de moda dir. Hem d'agrair a la postmodernitat aquesta tasca de deconstrucció que sincerament crec que ens pot alliberar els homes d'alguns estereotips de gènere que ja no valen i ens resulten opressius.
De tota manera, quan veig que d'aquesta retòrica post-moderna se n'han apoderat uns homes i dones (les feministes del ressentiment) que el que estan fent és declarar la guerra a la seva part masculina, és a dir, alimentant socialment la guerra de sexes, i el seu problema personal el dissimulen amb una dimensió política, amb la canturel.la de que tot és relatiu i tot és construcció, veig com de patològiques es tornen certes proposicions vingudes de la postmodernitat. El famós slogan “el personal és polític” el tornen del revès, per a ells allò polític és personal i així tenen una coartada per fugir d'ells mateixos. Al menys aquesta és la impressió que trec quan llegeixo el que diuen aquests “nous homes” com en Lorente, que l'altre dia en una entrevista parlà del seu pare, o el que explica en els seus escrits l'autor de la web "heterodoxia", dedicada a promocionar amb vehemència aquestes visions autoflagel.ladores i culpabilitzants de la masculinitat, exemple extrem d'això que qualifico com masculinitat patològica . A aquest últim personatge cal agrair-li la seva valenta i candorosa sinceritat quan parla d'ell mateix, ja que és el que em va fer pensar que quan parlava de les seves propostes -sobre tot perquè no és cap analfabet, es nota que ha estudiat molt el tema- en realitat continuava parlant d'ell mateix
dimarts, 6 de juliol del 2010
El Feminisme Personalitza l’Impersonal
- "Els homes oprimeixen dones."
- "El patriarcat està al servei dels homes i dels seus interessos."
- "Els homes i dones són oprimits ambdós pels seus rols de gènere."
- "El patriarcat se serveix a si mateix, i usa els homes i les dones segons els necessiti perquè les comunitats sobrevisquin, creixin i evolucionin."
dimarts, 5 de gener del 2010
Els gais a Uganda
diumenge, 20 de desembre del 2009
La Asocicación Española de Neuropsiquiatría i el negacionisme de la Sindrome d’Alienació Parental.
Vaig escriure a
Per una altra banda veig que una mera carteta a l'editor no serveix de gaire per encetar un debat seriós sobre la cientificitat de
Malgrat tot, des d'aquest raconet, aniré difonent aquestes raons com pugui. Això de
dijous, 17 de desembre del 2009
Carta publicada en la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría
Publicada en el nº104
Acerca del Síndrome de Alienación Parental (SAP) y su cientificidad
Las acertadas críticas del postmodernismo en los últimos 50 años han mostrado a la psiquiatría como ciencia que, para dar cuenta de la comprensión de las patologías mentales, el paradigma empírico biomédico causal es insuficiente, y que éste debe ser complementado con las disciplinas que esta corriente ha desarrollado: pragmática del lenguaje, sociología de la ciencia, etc. Dicho de otra manera, según las corrientes más sólidas del postmodernismo: toda ciencia es un constructo, ya que no es independiente del lenguaje con el que está formulada
Pero otra cosa muy diferente es que, como sucede en el nº 102, se soslaye el paradigma empírico –que fundamenta la legitimidad de la ciencia médica- y se pretenda dilucidar la cientificidad del SAP acudiendo únicamente a la hermenéutica y la crítica textual, es decir haciendo filosofía. El peligro de enredarse en el manejo de las categorías postmodernas, como les ha sucedido a sus autores, junto con la nula fundamentación empírica de sus afirmaciones –no aportan ningún estudio de casos que las sustenten-, les ha conducido a un relativismo que poco tiene de científico y mucho de ideológico.
Aún más: para levantar su constructo negacionista del SAP han recurrido únicamente a la obra de Gardner, que acuñó el término SAP a mediados de los 80, y han ignorado las numerosas ampliaciones, correcciones y revisiones producidas los últimos quince años (en España mismo hay publicadas tesis doctorales –basadas en investigación empírica de casos, no en crítica textual postmoderna). Y no sólo eso, sino que de esa obra obsoleta han seleccionado ad hoc los pasajes que más les interesaban para que encajasen en su invectiva ideológica erigida de antemano, siguiendo así las peores prácticas de cierto deconstructivismo postestructuralista que tantos desatinos produjo las últimas décadas.
Así, leemos que se atribuye al SAP que “apela a la falsedad inherente a los niños” “este concepto es clave para definir toda denuncia como falsa” “niega el papel del progenitor designado como alienado en el propio rechazo” “la mujer es la causa principal del SAP” “la alienación se trata como crónica” y otros muchos disparates que ningún profesional competente que trabaje con el SAP incorpora a su praxis –sin aportar ninguna demostración de quien, cuando y en donde han sucedido cosas tan tremendas.
Una de las virtudes del postmodernismo ha sido la de “deconstruir” discursos que se pretendían científicos u objetivos pero que de hecho oprimían o marginaban sectores sociales. Sin embargo, en ese noble afán deconstructivista no todo vale, ni todo (especialmente la ciencia) es un simple texto que se pueda interpretar según la corrección política del momento. Entre los defectos del postmodernismo se encuentra que puede alentar un relativismo no sólo epistemológico sino también moral. La visibilización de grupos cuyos derechos se vieron marginados a veces ha alimentado una “cultura de la queja” que utiliza el victimismo como argucia para conseguir derechos especiales sin deberes, con lo cual la universalidad de los Derechos Humanos queda erosionada.
La bienintencionada preocupación por la violencia de género que aún sufren ciertas mujeres ha llevado a los autores del nº
Un posible ejemplo puede estar en la sentencia nº256/08 de
Con la moda postmoderna, las revistas universitarias de los Cultural Studies y los Gender Studies repetían que la ciencia es ideología. Ahora parece que en el nº102 de
[1] Se puede leer un desarrollo de esta argumentación en http://www.filo.cat/textos/tesinasap.pdf
dimecres, 11 de novembre del 2009
Legislació misàndrica
Em quedo astorat de veure les lleis que s’estan proposant respecte de les relacions home/dona/fills: amb una mera denúncia d’agressió a la dona, sense comprovar res més, es vol apartar l'home dels seus fills i fer-li perdre la pàtria potestat. Hom es podria preguntar perquè no proposen aquesta mesura per a les dones condemnades a presó que tenen els seus fills amb elles. (Espero que ningú es prengui seriosament aquesta pregunta retòrica, no pretenc corregir una barbaritat amb una altra de més grossa. Simplement vull mostrar l’asimetria de drets i deures de les lleis actuals respecte d’homes i dones). També es pot preguntar si pensen aplicar aquestes mesures a les parelles de lesbianes amb fills quan hi hagi maltractament (hi ha estudis que diuen que els nivells d’agressió entre lesbianes són superiors a les parelles hetero).
Veig doncs que es dóna una nova volta de cargol amb lleis misàndriques, és a dir, no en funció de l’acte punible, sinó en funció del grup al qual pertany el perpetrador (per als homes, una pena especial per ser-ho). Una conquesta fonamental de
La notícia també diu que demanaran als jutges que no acceptin
Per als negacionistes això últim és impossible, perquè segons el seu dogma -que ara volen convertir-lo en llei-, el SAP és un constructe reflex de d’ideologia patriarcal, usat pels masclistes que es fan la víctima per desacreditar les mares custòdies i continuar agredint-les; si els fills rebutgen el pare és perquè "alguna cosa haurà fet". Al ficar
La postmodernitat ens ha ensenyat com sota molts discursos pretesament "objectius" s’amagava el poder i l’opressió (masclisme, racisme, imperialisme, especisme...) Això però, portat a l’extrem, porta a creure que tota diferència entre grups socials és deguda a l’opressió, d’aquí el gran atractiu que per tota mena de grups té la victimitis, ja que en vindicar-se víctima hom justifica l'obtenció de drets especials. El problema és que quan hi ha una víctima cal trobar un victimari -l'home blanc heterosexual, com Empar Moliner bromejava l'altre dia. Cal reconèixer que la branca del feminisme del ressentiment ha reeixit totalment en aquesta visió reactiva, al menys entre els polítics, front a altres branques del feminisme que insisteixen en la responsabilitat de les pròpies dones per transcendir els rols de gènere opressius (Això també és el que ens toca als homes!! –i he de reconèixer que anem molt retardats front a elles!). Aquests lobbies han aconseguit imposar una visió de les relacions home-dona únicament confrontativa -i per tant, les lleis cal redactar-les segons aquesta visió. Per sort observo com la realitat que m’envolta no és així de confrontativa, al menys no sempre, tot i aquestes lleis que pretenen canviar-la. La polaritat en les relacions home-dona crea tensions inevitables, però no necessàriament una guerra que cal resoldre amb vencedors i derrotats. Les paraules de Jefferson em serveixen de consol.
dimarts, 27 d’octubre del 2009
El feminismo en la Modernidad y sus derivaciones postmodernas
Para finalizar el máster en Práctica Filosófica y Gestión social que cursé en la Universidad de Barcelona redacté un trabajo en el que hablo de postmodernismo y feminismo, sobre todo basándome en la obra de Ken Wilber y su filosofía integral. Copio algunos framentos que tienen que ver con la masculinidad y la política
La separación de las tres esferas que trajo
Actualmente hay al menos una docena de grandes escuelas feministas (liberal, socialista, ecológica, espiritualista, anarquista, lesbiana, marxista, cultural, constructivista, la centrada en el poder, etcétera). De modo que, a pesar de lo que afirman ciertas feministas, no existe el menor consenso sobre la “voz” característica de la mujer.
Habitualmente los investigadores se refieren a las diferencias biológicas con el término sexo y a las culturales con el término género. Sin embargo, muchas veces se cae en dos errores. El primer error (frecuente entre los conservadores) es creer que las cuestiones de género están determinadas por las diferencias de sexo, por tanto hablar de biología es casi como hablar de destino. El segundo es concluir que las diferencias de género son meras construcciones culturales.
Hay algunas feministas que sostienen que entre ambos sexos hay diferencias insalvables. Al igual que los sociobiólogos, se centran en importantes aspectos del fundamento biológico de la diferencia entre sexos. La investigación intercultural ha demostrado que no hay nada “androcéntrico” en las diferencias de sexo: el valor real ligado a esas diferencias de sexo varía de cultura a cultura. Las nuevas investigaciones en antropología, tanto feminista como ortodoxa, subrayan la importancia de estos factores (por ej. la mujer pare y el hombre tiene más fuerza física) a la hora de explicar los diferentes roles en la esfera privada y productiva, cuando la explicación basada en la teoría de la imposición se reveló como falsa (aunque en España algunos no se han enterado).
En el otro extremo nos encontramos con el constructivismo cultural, que ha aportado profundas comprensiones a las pautas intersubjetivas dentro de las cuales se encuentran hombres y mujeres. Sin embargo, algunos feminismos, siguiendo la tendencia postmoderna expuesta anteriormente, han llegado a absolutizar esa perspectiva constructivista negando los otros enfoques feministas y científicos, con lo cual, al no poder reconocer su influencia acaban atribuyéndola a la opresión. Así, llegan concluir que hasta las diferencias de función biológica son fruto de la imposición de una ideología masculina[1] que se pierde en la noche de los tiempos. Éste enfoque, llevado al extremo, define a las mujeres como moldeadas por otro (precisamente la misma definición que pretenden superar), y a los hombres como opresores de una u otra especie
[1] Si todas las diferencias fueran meras construcciones culturales arbitrarias, entonces el embarazo y la lactancia serian resultado de una confabulación del patriarcado
dijous, 22 d’octubre del 2009
La teoría de la imposición
Para finalizar el máster en Práctica Filosófica y Gestión social que cursé en la Universidad de Barcelona redacté un trabajo en el que hablo de postmodernismo y feminismo, sobre todo basándome en la obra de Ken Wilber y su filosofía integral. Copio algunos framentos que tienen que ver con la masculinidad y la política
Tanto los investigadores ortodoxos como las feministas están de acuerdo en que, prácticamente en todas las culturas, el poder de los sexos ha sido repartido asimétricamente. Ha habido algunas sociedades más o menos igualitarias (sobre todo las hortícolas basadas en la azada) y otras en las que dominaban los hombres, pero jamás al revés, a saber: sociedades de dominio femenino en los campos público/productivos.
Ante la pregunta “¿Por que las mujeres no han sido superiores a los hombres en su acceso a los recursos naturales escasos?”, ciertas corrientes feministas postmodernas recurren a la “teoría de la imposición”: porque los hombres han sido muy, muy malos, astutos y violentos, de ahí la histórica minusvaloración de las mujeres. Otras feministas que estudian el poder, como Janet Chafetz[1], responden señalando que esa minusvaloración se dio porque ellas no se especializaron en los roles del sector público/productivo, que siempre ha sido más valorado. Y a continuación se hace la pregunta crucial: ¿Por qué las mujeres, como categoría, nunca se especializaron en los roles público/productivos? Su investigación sobre esa diferencia en la asignación de roles ofrece una respuesta basada en razones de eficiencia, sustentada en parte en hechos biológicos (mayor fuerza de los varones, por ej. al manejar el arado). Los datos que aportan Chafetz y otros colegas son que, en situaciones de amenazas, desastres o escasez, la fuerza física de los hombres pasa a valorarse mucho y los sexos se polarizan espectacularmente. Esto comporta una enorme tensión ambos (de hecho Chafetz asegura que los hombres lo tienen peor, ya que sólo ellos son los responsables de la defensa). Acudir a la opresión como explicación causal de estas diferencias es inadecuado y deficiente en casi todos los aspectos, pues entre otras cosas, no encaja en la curva de datos de las investigaciones de diferentes culturas en diferentes modos de producción[2].
En otras palabras, la polarización de los sexos, en la que los hombres dominan la esfera público/productiva y las mujeres la privada/reproductiva para detrimento de ambos, no tiene tanto que ver con la opresión masculina y la subyugación femenina sino con la vida en la biosfera. Con la diferenciación entre la biosfera y lo que algunos autores llaman la noosfera (emergencia de la cognición humana que transforma la biosfera), reforzada por la revolución científica y
El feminismo ha tenido que vérselas con una paradoja que la hipótesis de la imposición, sustentada por sus corrientes más acientíficas, contribuyó a embrollar: Las mujeres contemporáneas están preparadas y por supuesto aún es necesaria la liberación de estructuras y legislaciones arcaicas y opresivas, pero no es que previamente las mujeres actuasen de forma no-liberada y engañadas. La aparición de los movimientos de liberación sólo fue posible a partir del s. XVIII con
[1] JANET CHAFETZ, Sex and advantage.
Citado por KEN WILBER Sexo, ecología, espiritualidad. Ed. Gaia. Madrid. 2ª ed. Revisada 2005. Pgs 449 y ss.
[2]. “Estas teorías de la opresión están basadas en conceptos vagamente definidos y a menudo propensos a ser manipulados, tales como el “patriarcado”, la “subordinación femenina” y el “sexismo”. El uso de términos tan llenos de connotaciones emocionales y tan poco claros, típicamente combinados con un planteamiento normativo del tema de la desigualdad entre los sexos, tiene como resultado un máximo de retórica pero un mínimo de visión clara” CHAFETZ Op. Cit.