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dissabte, 30 de novembre del 2013

El test Bechdel i la seva aplicació des de la masculinitat

Fa molt de temps segueixo un blog excel.lent sobre pel·lícules comentades des l’òpitca de la masculinitat, Masculinity Movies, escrit pel noruec Eivind Figenschau. A la seva última entrada fa referència al test Bechdel aplicat a pel.lícules que s’ha ficat molt de moda en cercles feministes. 
Aquest test dóna l’aprovat si:
  • Al menys apareixen dues dones amb el seu nom al film
  • que parlen entre elles
  • d’alguna altra cosa que d’homes
Molt poques pel.lícules passen el test, cosa que des de la nostra cultura políticament correcta s’interpreta com mostra de la marginació secular que pateixen les dones i d’aquí ja es dona el pas automàtic de clamar discriminació contra elles
Tanmateix Eivind li dona la volta a aquesta interpretació, indagant sobre els rols de gènere tradicionals per a homes i dones i el paper dels mites -que el cinema reflexa- en la construcció d’aquests rols tradicionals. No tinc prou temps per explicar la seva argumentació, recomano llegir el blog encara que sigui amb el traductor de google.
El que ha fet és proposar un test equivalent des de la masculinitat, tenint en compte aquests dos fets fonamentals del rol masculí
  1. Hi ha el doble de dones que d’homes en la nostra ascendència genètica. Molts d’homes al llarg de la història van viure una vida de solitud sense dona ni fill
  2. Les  vides dels homes són prescindibles.
Per tant una pel·lícula a no superarà aquesta nova "prova de Masculinity-Movies.com" si conté un paper protagonista masculí que:

  • Arrisqui la seva vida per servir / protegir
  • Arrisqui la seva vida al servei de la veritat i / o la justícia
  • Arrisqui la seva vida / benestar per tal de tenir èxit en el món / "ser un triomfador”
  • Passi per l’adreçador per tal d’ aconseguir la noia
Amb aquest test, que pocs films superen, es veu que la majoria d’homes són retratats des dels rols de gènere tradicionals. També hi ha altres aspectes no tan visibles: una pel·lícula com “Salvar el soldat Ryan” no supera el test Bechdel, cosa que pot donar peu a les consabudes queixes de la manca de dones en papers protagonistes, i així ja no es presta atenció al paper sacrificat que en pel·lícules així  realitzen els homes mentre les dones s'hi estan a casa ben segures . És a dir, es dóna per suposat que cal mostrar les dones sota la lent postmoderna de persones autònomes que poden fer el que vulguin sense estar limitades pel seu rol tradicional, sobre tot a Suècia (“la Arabia Saudí del feminisme”, en paraules de Julian Assange) on el text Bechdel ara serà obligatori al cinema, però a quasi ningú se li acut argumentar quelcom similar per als homes. Eivind reflexiona com li aniria de malament a la societat si els homes es deslliuressin del seu rol tradicional de ser sacrificables,  ja que la societat funciona perquè la seva vida i salut són prescindibles.
També m’ha agradat una rèplica que al blog li fa Linda M sobre la hipocresia del test Bechdel. En comptes de ficar els gèneres del test del revès, ella proposa canviar el positiu (individualitat) pel negatiu (prescindibilitat) i que els media mostressin la violència així
  • Mostra dues dones normals i assenyades
  • que exerceixen la violència una contra l’altra
  • sense que hi hagi cap home involucrat
Sobre tot es refereix als videojocs on és veu com a normal una munió de bàrbars – de vida prescindible- es maten entre ells. El diàleg mantingut entre Eivind i Linda és força interessant.

diumenge, 31 de març del 2013

¿Qué significa desarrollar los valores femeninos en nuestra cultura?

[1] Escrito redactado a petición de la “Asociación cultural Artemisa para el desarrollo de los valores femeninos”.
La polaridad masculino/femenino forma parte insoslayable de la polaridades que constituyen toda la realidad. No tiene un significado meramente sexual, sinó que se imbrica en el entramado de todo lo existente en el que se desdobla la Unidad del Ser. Así se recoge en las grandes tradiciones: el Sol como principio masculino cósmico y la Luna como femenino; en la Índia, Purusha y Prakriti o también Shiva y Shakti; en China el Yin i el Yang. Es la expresión de dos tendencias antagónicas y complementarias cuya interrelación constante da lugar a todos los fenómenos. Así, el Yin, principio femenino, es receptivo, terrestre, nocturno, contractivo, húmedo, penetrable etc. Y el Yang, principio masculino, es activo, creativo, celeste, diurno, expansivo, seco, penetrante, etc.
En ese nivel no hay el más mínimo componente de valor: un extremo de la polaridad no es superior ni más importante que otro, ni tiene sentido el uno sin el otro. El Tao nos dice que nada es totalmente Yin ni totalmente Yang. Estas dos energias dinamizan y estructuran todo lo existente. Aunque tienen cualidades antagónicas, no son principios contrarios sino complementarios, tal como se ve en el famoso símbolo del Tao: se interpenetran dinámicamente, dependen el uno del otro e incluso pueden transformarse el uno en el otro.
Una manifestación de esa polaridad originaria es la sexuación biológica. En lo relativo a lo humano, hombre y mujer simbolizan, respectivamente, la disyunción yin-yang. Esta sexuación biológica tiene su correspondiente reflejo psicológico, ya que cuerpo y psique no son dos sustancias separadas. Lo femenino y masculino humanos son un reflejo de lo femenino y masculino cósmicos.
También en en el hombre y la mujer están presentes ambos principios, aunque en diferente grado. Dicho de otro modo, en todo hombre hay una mujer y en toda mujer hay un hombre. El padre de la “psicología profunda”, Carl Gustav Jung denominó “animus” a la dimensión masculina interior de la mujer y “anima” a la dimensión femenina interior del hombre: “Una mujer muy femenina tiene un alma masculina, un varón muy masculino tiene un alma femenina (...) cuanto más masculina es la actitud externa, tanto más están eliminados de allí los rasgos femeninos; de ahí que éstos aparezcan en el insconsciente(...) En el alma la relación se invierte, el varón siente hacia dentro, la mujer, en cambio, reflexiona”. Para Jung la mayor fuerza externa o fuerza yang del hombre se corresponde la una mayor fuerza interior o fuerza yin en la mujer: mayor paciencia, aguante o resistencia. La apariencia más intelectual del hombre, su mayor gusto por el análisis, la teoría y la especulación (que a veces se ha tratado de justificar como una supuesta superioridad intelectual sobre de la mujer), se corresponde con una mayor sabiduría yin, profunda, intuitiva en la mujer.
Una mujer que se encuentre totalmente identificada con su femenino externo y se haya desconectado de su interior masculino no será más femenina, al contrario, su feminidad se expresará de forma inmadura. Lo mismo que un hombre que no reconozca ni esté en contacto con sus cualidades femeninas, manifestará una virilidad superficial y desequilibrada. Cuando las cualidades femeninas y masculinas no están compensadas con su contraparte, se desequilibran y se tornan destructivas.

Los valores femeninos en nuestra época

Nuestra cultura, que podemos calificar de postmoderna, se caracteriza por haber cuestionado y dejado atrás muchos de los rígidos roles de género que limitaban el ser de las mujeres. Lo que antes se invocaba como “naturaleza” –y por tanto, destino universal e insoslayable- ahora se ve como un constructo cultural que puede ser cambiado, moldeado y elegido. A veces, sin embargo, se ha exagerado esta visión concluyendo que, como todo es un constructo, pues todo es relativo y no hay cualidades ni diferencias. También se han construido discursos que alimentan el revanchismo y el resentimiento al enfatizar únicamente las constricciones que los roles de género tradicionales han impuesto a lo largo de la historia sobre las mujeres; sin embargo, al hacer del victimismo su definición esencial de lo femenino, le sustrae toda responsabilidad y por ende su complemento indisociable: la libertad.
Nuestra propuesta se basa no tanto en la deconstrucción todos los valores de nuestra época, incluyendo los femeninos y masculinos, sinó en desarrollar las expresiones positivas de las cualidades que muestran estos valores. Estamos comprometidas con nuestra evolución como personas y mujeres, por eso queremos trabajar nuestra relación con las mejores características de nuestro género para ir más allá, hacia nuestra plenitud humana. Abrazamos y tomamos en cuenta tanto nuestra base biológica como nuestro condicionamiento cultural, cualquier aspecto de lo que signifique ser mujer y de lo que pueda llegar a ser, sin apegarnos a ningún esencialismo para llegar a expresar nuestra humanidad más elevada en tanto que mujeres.
El compromiso con nuestro desarrollo comprende tanto la transformación como la traslación. Tanto hombres como mujeres evolucionamos a través de las mismas estructuras, aunque con las características propias de cada género. La traslación es un movimiento horizontal dentro de un nivel conciencia dado, en el que las mujeres tendemos a la comunión y los hombres hacia la individualidad. En la transformación hay dos impulsos verticales: eros y agape. Los hombres tienden hacia Eros, la libertad, una verticalidad ascendente, y las mujeres hacia Agape, la plenitud, una verticalidad descendente que todo lo abraza. Dentro de la traslación horizontal valoramos las versiones sanas de la individualidad que vemos en los hombres, tales como la auto-estima y la responsabilidad; y deploramos sus versiones insanas de esa tendencia masculina a la individualidad todavía tan presentes en nuestro mundo: la rigidez, la alienación, la noción de un “yo” masculino hiperagresivo, el miedo al compromiso, etc. También rechazamos las versiones insanas de Eros, que, en lugar de la libertad, manifiesta la represión, la contracción y el miedo. Nosotras tratamos de tomar conciencia de las versiones insanas de nuestra tendencia femenina, como la incapacidad de reconocernos, de desarrollar nuestras autoestima, o de quedarnos atrapadas en las relaciones por confundir la comunión con una fusión indiferenciada por olvido de nuestra individualidad. Nuestro compromiso estiba en desarrollar los principios femeninos más sanos, los que tienden a la relación, el flujo, el respeto y la compasión.

Hacia el desarrollo de los valores femeninos

Según Mónica Cavallé[2], una deducción analógica basada en la ley de la semejanza a partir de los principios Yin y Yang nos permite hacer una descripción sumaria de lo que serían las cualidades y los valores específicamente femeninos y masculinos

Cualidades y valores masculinos
Cualidades y valores femeninos
La exteriorización
La interiorización y el repliegue
La dureza y la inflexibilidad
La receptividad y la ductilidad
El uso de la fuerza entendido como la aplicación de la energía hacia el exterior
El uso de la fuerza concebida como resistencia, paciencia y aguante
El avance lineal orientado hacia un logro o hacia una meta externa
El avance no visible ni cuantificable, entendido como ahondamiento en lo mismo
El dominio a través de la fuerza, de la acometividad y de la exclusión
La síntesis o la tendencia a incluir lo diverso
La competitividad
La cooperación y la sinergia: la armonía colaboradora entre las partes que configuran un sistema
El imperio de una parte sobre el conjunto
El desarrollo orgánico del conjunto
La especialización
El respeto por el entorno y la conciencia de ser parte de él
La exploración y la conquista del entorno
El contacto con la naturaleza y con la vida
La conciencia del yo
La conciencia del tú y la afirmación del otro
La autoafirmación, la iniciativa y la ambición
El cuidado y la protección
La inteligencia analítica, deductiva y tecnológica y las actividades correspondientes (ciencias, organización, indústria...)
La inteligencia emocional o “conocimiento del corazón” y las actividades correspondientes (música, danza, literatura, poesía...)
El intelecto entendido como razonamiento discursivo y abstracto, como lógica aséptica
La inteligencia entendida como intuición integral, no disociada de lo concreto, y como capacidad de percepción directa
La inclinación hacia lo objetivo
La inclinación hacia lo subjetivo

Esta caracterización no conlleva ningún juicio de valor. Los términos de estas polaridades, igual que las cualidades masculinas y femeninas, sólo pueden concebirse en su referencia mutua: se co-implican, se interpenetran, son indisociables; no cabe establecer ninguna jerarquía entre ellos.
Es cierto que durante siglos la cultura dominante ha enfatizado más el lado teórico y analítico, espiritualmente ascendente, individualista y disociado, con el olvido del cuerpo, de la tierra, del cuidado del yo y del otro. Ahora tenemos la oportunidad de desarrollar estos valores orientados hacia visión más global e integradora, rescatando la importancia de lo concreto, de la persona total en su aquí y ahora, poniéndo el énfasis en cómo vivimos. Gracias a la liberación de tantos condicionamientos que ocultaban nuestro ser y nuestros potenciales ahora emprendemos este camino hacia nuestra propia identidad. Nuestra liberación la entendemos como la expresión del potencial de cada una, como el pleno florecimiento de nuestra humanidad, algo que no está “más allá” sinó siempre ahora. No olvidamos la necesaria emancipación social, política y económica; la conquista de nosotras mismas no se nos regala; tampoco vamos a imitar lo peor de los varones con la conquista del mundo exterior, no vamos a sacrificar nuestra intimidad en el altar del poder, el prestigio y el dinero. La lucha por nuestra libertad no acaba con la consecución de la igualdad social, sinó que ahí donde se alcanzan las reivindicaciones sociales empieza nuestro trabajo como mujeres en busca de su plenitud humana.



[1] Escrito redactado a petición de la “Asociación cultural Artemisa para el desarrollo de los valores femeninos”.
[2] Además de su caracterización de los valores masculinos y femeninos, la primera parte de este escrito también ha sido tomada de su libro "La filosofia, maestra de vida"

dimecres, 2 de novembre del 2011

LA AGENDA DE LOS HOMBRES POR LA IGUALDAD. BARCELONA CIME 2011 (I)


En Barcelona se ha celebrado este octubre un congreso sobre “Masculinidades y equidad: investigación y activismo” de los autodenominados “hombres por la igualdad”. Me parece una denominación confusionista, antes se solían llamar “hombres pro-feministas” que era una definición mucho más precisa de su postura. Al final de su congreso han publicado la siguiente agenda (en letra roja), sobre la que añado mis comentarios (en negro)

LA AGENDA DE LOS HOMBRES POR LA IGUALDAD. BARCELONA CIME 2011

Algunos de los aspectos en que los hombres por la igualdad coincidimos y que pueden formar parte de nuestra agendfa común hoy son –entre otros-:

1.Rechazamos el ejercicio del poder patriarcal y renunciamos a los privilegios que de él se derivan.
Estaría bien que estos hombres detallaran qué privilegios son esos que proclaman estar renunciando en su primer punto. Se supone que los que no hemos suscrito esa agenda estaremos detentando tales privilegios derivados del poder patriarcal. No sé a qué se refieren. Parece que hablan de una culpa difusa, difícil de ver, que acarreamos los portadores de gónadas masculinas. Cuando hay culpa, hay víctima y victimario, y una deuda a resarcir. También hay el “rescatador” de la víctima, que parece ser el papel que esos hombres se reservan.
Por mi parte declaro que los únicos privilegios que admito son los derechos que me concede la sociedad democrática: libertad de expresión y demás derechos civiles, políticos, sociales y culturales. Junto con ellos, sólo acepto lo que me he ganado con mi trabajo. No quiero regalos de nadie ni privilegios que no se deriven de mi propio esfuerzo.
Por supuesto no pierdo de vista que por vivir en una sociedad europea quizás ya haya sobrepasado mi huella ecológica, como tantas otras injusticias estructurales que van más allá de mi acción y mi ser individual. Acepto mi parte de responsabilidad y los cambios a aplicar en mi comportamiento (por ejemplo, respecto de la huella ecológica, no malgastar energía), cuando se me detallan y se razonan. Lo que yo rechazo es que se me atribuyan unos privilegios que jamás he solicitado y que desconozco, y aún menos que de esos supuestos privilegios se justifique una concreta legislación misándrica como compensación de una extraña deuda que parece que los hombres, como colectivo, tenemos contraída con las mujeres como colectivo; y que tal legislación lamine derechos individuales básicos como la presunción de inocencia o la igualdad con independencia del sexo

2.Denunciamos todas las formas de violencia machista hacia las mujeres, fomentando la revisión crítica del sexismo interiorizado y desarrollando un trabajo de sensibilización y prevención de esta violencia entre los hombres; apostando por la defensa de los Derechos Humanos y la resolución pacífica de los conflictos.
En tanto que soy hombre, me parece bien responsabilizarme de mi posible sexismo interiorizado. Sin embargo, para fomentar la revisión crítica del sexismo, además de la reiterada denuncia de la violencia machista a las mujeres, lo que urge es poner ya sobre la mesa las otras formas de violencia y de sexismo en las relaciones humanas: el maltrato infantil, mayoritariamente ejercido por mujeres –las madres- (no por un perversidad intrínseca de ellas, sino por correlación estadística al pasar más tiempo con niños), lo mismo que con el maltrato los mayores, la consideración social de los hombres –que apenas nadie cuestiona- como el sexo desechable (sacrificables en trabajos peligrosos, guerras, etc.), la violencia que sufren los hombres por ser hombres –tanto por parte de mujeres como de otros hombres- , la misma violencia que las mujeres ejercen contra las mujeres (ver la cita de “La casa de Bernarda Alba” más abajo) etc.
 La violencia sexista no es unidireccional como se deduce de este punto 2. Ni la interiorización del sexismo, algo que arranca de la pre-modernidad, es algo que solamente concierna en exclusividad a los hombres. El pensamiento pre-moderno determinó tanto a hombres como a mujeres; ambos pusieron la base de la civilización que ahora gozamos. Mientras se mantenga esta estrecha visión unidireccional dudo mucho que se pueda dejar atrás estas arcaicas situaciones de sexismo

3. Asimismo rechazamos otras violencias machistas (bullying, homofobia, transfobia).
Lo suscribo. Pero deberían concretar mejor qué quiere decir con que esa violencia es machista. Los y las homosexuales que desprecian a los heteros, o que les hacen burla por no haberse ”liberado” todavía, ¿también es violencia machista?  ¿Cuando las chicas ejercen el bullying es violencia machista? ¿O sólo se considera bullying cuando lo hacen los chicos? ¿Es machista la “Bernarda Alba” de García Lorca, o  el machismo sólo es cosa de hombres?
LA PONCIA: La hija de la Librada, la soltera, tuvo un hijo no se sabe con quién.
ADELA: ¿Un hijo?
LA PONCIA: Y para ocultar su vergüenza lo mató (...)
BERNARDA: Sí que vengan todos con varas de olivo y mangos de azadones, que vengan todos para matarla.
ADELA: No, no. Para matarla, no.
MARTIRIO: Sí, y vamos a salir también nosotras.
BERNARDA: y que pague la que pisotea la decencia.
ADELA: ¡Que la dejen escapar! ¡No salgáis vosotras!
MARTIRIO (Mirando a Adela.): ¡Que pague lo que debe!
BERNARDA (Bajo el arco.): ¡Acabad con ella antes de que lleguen los guardias! ¡Carbón ardiendo en el sitio de su pecado!

4. Promovemos la corresponsabilidad de los hombres y los cuidados compartidos, con especial referencia a la responsabilidad de los hombres en nuestro propio cuidado y el de las personas dependientes y mayores, apoyando medidas de conciliación de la vida laboral y personal.
También lo suscribo. Me complace lo de la “responsabilidad de los hombre en nuestro propio cuidado”. El índice de suicidios, la esperanza de vida y otros indicadores muestran el abandono de si mismos de tantos hombre que encuentran su sentido en lograr éxito en el mundo del trabajo y del dinero. Podrian preguntarse también quien disfruta de ese trabajo y de ese dinero, por qué y para quien están dispuetos a sacrificar su “propio cuidado”, su tiempo y su energía.
Como dice Warren Farrell “Pay is about the power we forfeit to get the power of pay”. Es decir, el hombre pierde el poder sobre si mismo por alcanzar ese poder de “yo soy el que paga” con que se construye la imagen de la masculinidad para hombres y mujeres (si no tiene dinero ¿qué mujer va a querer estar con él?). Este punto 4 nos habla de los cuidados compartidos, otros textos hablan de que estén emocionalmente disponibles, pero estas bellas tareas són un además (no alternativa) al rol fundamental –y todavía incuestionado- del hombre como de “ganador de pan”.

5. Impulsamos la paternidad activa y responsable, fomentando la implicación de los padres y la mejora de las habilidades para la crianza, siendo incluidos en los cursos de preparación al parto, primeros cuidados y cuidado de la madre. En este sentido, reivindicamos que los permisos de maternidad y de paternidad sean iguales, intransferibles y pagados a cargo de la Seguridad Social al 100% del salario.
Comparto tan buenos propósitos. Pero me parece escandaloso que en este punto de la paternidad omitan una cuestión tan sangrante para hombres y menores como es la Custodia Compartida. Cuando casi la mitad de los matrimonios termina en divorcio, ¿de qué “paternidad activa y responsable” están hablando? ¿Qué quieren decir en el punto 4 de "corresponsabilidad y cuidados compartidos"? ¿De que los hombres, gracias a las leyes misándricas actuales, sobre las que estos “igualitarios” no dicen ni pío, sean convertidos en cajeros automáticos? ¿Que sufran de un régimen de visitas como los presos para ver a sus hijos, dependiendo de la buena voluntad de la ex, y cuando no hay esa buena voluntad, sin ninguna ley que los proteja?
Leí que la conferencia inaugural la dió una socióloga australiana experta en masculinidad. Parece que esa aparente mujer nació hombre. Supongo que llegar a ser lo que es le habrá resultado un camino muy duro y difícil, no sé hasta que punto las dificultades de alcanzar su identidad personal y social habrá condicionado su visión de “machismos” y “masculinidades hegemónicas”. Este soslayo de una de las cuestiones centrales de la masculinidad vigente para tantos miles de hombres alejados de sus hijos creo que muestra la confusión en la que están sumidos estos autodenominados hombres igualitarios. Parece que se han tomado tan en serio aquello de que “lo personal es político” que, al hacer de su cuestión personal/sexual algo político, se han olvidado de manera descarada de las cuestiones verdaderamente políticas que ahora estan afectando a una gran mayoría de hombres. Más bien parece que han puesto el slogan del revés y que para ellos “lo político es su cuestión personal” , en otras palabras, una expresión de narcisismo –el mal de nuestra época. 

(CONTINUARÁ EN EL PRÓXIMO POST)

divendres, 9 de setembre del 2011

Teoria sexual. Por Joan Umbert Font

Fuente: http://gabinetepedagogico.jimdo.com/2011/02/20/eros-%C3%A1gape/

Vista la evolución que ha seguido el concepto de masculinidad-feminidad, desde Sandra Bem (1974), proponiendo el concepto de androginia, y los diferentes problemas que conlleva dicha teoría, Spence dice que lo ideal sería que la conducta no tuviera sexo, mas, en mi opinión, el problema viene cuando la cuestión de masculino o femenino es un aspecto fundamental y primordial… Me estoy refiriendo a las relaciones íntimas de pareja. Aquí, la conducta sí que tiene sexo. Estoy de acuerdo de que atributos como fuerte, sensible, etc., no se tendrían que atribuir a estereotipos masculinos o femeninos, ahora bien, una vez liberados estos atributos de toda identificación sexual, es preciso preservar la polaridad que hace que los miembros de una pareja se sientan atraídos. Para eso, no es necesario retornar a patrones patriarcales de relación de pareja, sino que es posible ser muy masculino o muy femenina desde el respeto mutuo. Y hablo tanto de parejas hétero como homosexuales. Partiendo de estas premisas, analizaré qué es ser masculino o femenina en esta dimensión del ser, pues la energía sexual reverbera en todas las dimensiones del ser humano (cuerpo, emoción, mente, etc.) y una conducta sexualmente neutral en la relación de pareja disminuye la polarización y, por tanto, la atracción. Una relación íntima en la que haya una gran atracción mutua, fuertemente polarizada, hace que la energía sexual (que es la energía vital, pues no existen energías diferentes, solamente hay una energía de vida, que es el mismo amor, en hindú prajna, en el Tao lo llaman Chi...) bañe todos los rincones de nuestro ser, provocando que traspue alegría, vitalidad y gozo de vivir.

Si observamos detenidamente la acertada afirmación de que la ciencia hecha por hombres es parcial y que se tiene que completar con la visión femenina, esto implica que los hombres y las mujeres conciben el mundo de forma diferente. Y yo diría que esta diferencia no se debe al sexo, sino a la polaridad energética que expresan. Según David Deida[1], un 80% de las mujeres expresan una polaridad energética con su núcleo tendiente a lo que él llama Comunión, Plenitud o Ágape; un 10% expresan una polaridad tendiente a la Libertad o Eros; un 80% de los hombres expresan una polaridad energética con tendencia a la Libertad o Eros; y un 10% de Ágape. El 10% de las mujeres y el 10% de hombres que faltan tendrían las fuerzas más equilibradas. Y lo que es más importante, que equilibrado energéticamente no significa mejor que encontrarse en un extremo, pues esta base o núcleo de la personalidad sostiene la construcción posterior de todo el ser.

Este mismo autor reconoce como algunas de las principales quejas de sus clientes en terapia esgrimen son, por una parte, y cito textual, “las mujeres quejándose de que los hombres se están volviendo más débiles, menos comprometidos y que carecen de determinación y decisión, en definitiva se quejan de que los hombres se han vuelto afeminados. Y los hombres se quejan de que las mujeres se están endureciendo, son más resistentes e independientes, hasta el punto de resultar poco atractivas. En resumen, se quejan de que las mujeres se están volviendo demasiado masculinas. Los hombres y mujeres modernos han descubierto que la igualdad, por sí misma, no asegura una relación apasionada y floreciente”.

Tener un predominio energético de Eros-Libertad o Ágape-Plenitud no influye en la tendencia sexual, ya sea hétero, homo o bisexual. Se puede tener un fuerte predominio de Ágape (considerado femenino) y ser un hombre heterosexual.

Este enfoque aporta una novedosa visión que supera la insostenible tesis sobre el grado de masculinidad o feminidad, medible por tests, llena de escollos difíciles de superar, como, por ejemplo, responder a la pregunta de porqué una determinada conducta era considerada masculina o femenina. Con este enfoque, la conducta queda libre de sexo y, además, toda persona tiene, en más o menos medida, las dos fuerzas primordiales en su propio ser.

Toda persona debería cuidar el desarrollo de su Eros y de su Ágape, mas no es lo mismo que la equilibración entre lo masculino y lo femenino que propugna la teoría andrógina. Eros y Ágape no tienen el por qué equilibrarse. En la vida pública conviene el equilibrio, aunque en la esfera privada no, si se desea polaridad, atracción y pasión en la pareja.

Cada una de estas energías tiene sus virtudes y patologías. Y citando textualmente a Ken Wilber[2], “Eros sano tiende hacia la autonomía, la fortaleza, la independencia y la libertad, mientras que su versión insana o patológica tiende a infravalorar o a supravalorar esas virtudes, en cuyo caso, la autonomía se convierte en alienación, la fortaleza en dominio, la independencia en temor patológico al compromiso y la relación no conduce hacia la libertad, sino que se convierte en un impulso hacia la destrucción que deja al individuo sumido en el miedo. Y algo parecido ocurre también con la fuerza Ágape, que sana tiende hacia la relación, el flujo, el respeto y la compasión, y su modalidad enfermiza acaba naufragando en cada una de esas dimensiones. En tal caso, en lugar de mantener las relaciones, se pierde en ellas, y en vez de alentar el desarrollo de un yo sano en comunión con los demás, pierde el yo y se confunde con las relaciones en que se halla sumida/o. Entonces es cuando la conexión acaba convirtiéndose en fusión, el flujo en pánico y la comunión en una auténtica empanada. Por este motivo, la energía Ágape insana no encuentra la plenitud en la relación, sino el caos en la fusión”.

En cuanto a los hombres[3], por su predominio en Eros, estudios científicos modernos demuestran que les es más fácil entrar en un estado de observación, que precisamente es en lo que se ha basado tradicionalmente el método científico patriarcal, porque hay una distancia involucrada. En cambio las mujeres tienden a la comunión o “tocar”.

Yendo hacia atrás en la psicología evolucionista, cuando los hombres cazaban y las mujeres cuidaban a los niños, el tipo de conocimiento que hizo que la supervivencia siguiera fue juntarse en grupos y mantener una cierta distancia entre ellos para cazar. La ventaja de una observación en tercera persona es que pueden ver “enteros” (cosas completas). Así pues es sólo en la distancia que puedes ver un bosque. Puedes tocar un árbol, mas para ver el bosque necesitas la distancia, necesitas distancia para ver “enteros”.

Por otra parte, el trabajo primario de las mujeres era táctil: tienes un bebé, y tienes que captar todos los matices de ese bebé para que sobreviva (si tiene hambre, si está triste, si siente dolor, etc.). Así que las mujeres han desarrollado una escala emocional exquisita.

Ambos tienen fortalezas y debilidades; las mujeres tienen un modo de relacionarse táctil, mas no es holístico. Los hombres tienen una visión “holística”, aunque distante, separada.

Si están trabajando en la resolución de problemas, las mujeres se van a reunir si algo anda mal, y van a tratar de “tocar el tema”, lo van a charlar. Un hombre, si está en la reunión, va a ir a por su solución; va a decir: -Ok, ¿este es el problema? Vamos a hacer esto y problema resuelto-. Y las mujeres van a decir: -¡Oh no, no!- Porque, de hecho, si aparece la solución significa que la charla se acabó, y no hay más contacto.

En la iconografía budista, el principio masculino es representado todo negro, que simboliza el puro vacío de contenido, el inamovible observador. En cambio el principio femenino es representado como pura luz blanca y radiante. Mientras el principio masculino quiere ver, el femenino quiere ser visto, quiere radiar, quiere brillar. Lo no-manifestado y lo manifestado.

Insisto, las personas los tienen ambos. La feminidad se complementa encontrando la distancia justa de su “tocar”, de otro modo no tiene libertad, volviéndose adicta a su relación, y esto tiene mucho que ver con la adherencia, encontrarse perdidas en la relación. En cambio, la patología clásica de lo masculino es su autonomía, su rigidez, represión, no poder sentir. Por tanto, lo que se debe hacer es equilibrar cada una de estas fuerzas para lograr la salud. El quid de la cuestión es que tenemos ambos aspectos en nosotros y cada uno de estos debe estar sano, sin excederse de demasiado o demasiado poco, y sólo en este sentido es necesaria la equilibración.

Wilber continua diciendo que no se tiene que forzar la paridad en el mundo laboral o esfera de lo público entre hombres y mujeres, sino que es preciso cargos donde se valore la capacidad de relación, de trabajo en grupo, de comunicación, de responsabilidad, equilibrando valores más propios de lo masculino, como la fuerza, el riesgo, la racionalidad, etc. Por tanto, en estos nuevos cargos, de forma natural, las mujeres aventajarían a los hombres. No se trata de suprimir los valores propios del género masculino, sino de equilibrar la balanza.

Respeto a la escuela, podemos observar que de lo que más se habla en la actualidad es de aprendizaje significativo, cooperativo, responsable, grupal, socializador, educar las emociones, etc. Por tanto, se puede afirmar que, al menos en esto, sí se está rectificando una educación patriarcal, que solamente se preocupaba del fomento de la razón, los conceptos, la individualidad, la competitividad, etc. Y lanzo esta pregunta: ¿porqué hay tanta predominancia de mujeres sobre hombres que estudian pedagogía y magisterio? En mi opinión es porque la escuela es un lugar de estrecha interrelación con otros, de colaboración, comunicación, donde no se está solo en casi ningún momento. Y me atrevo a decir que la escuela es femenina.

En cuanto a la lectura de la historia, es totalmente cierto que se ha hecho una lectura totalmente machista, priorizando el ámbito público y olvidando el doméstico en que las mujeres se han dedicado a lo largo del patriarcado, ahora bien, no es justo ni verídico hacer una lectura de este patriarcado como si hubiese dos equipos comtrapuetos, hombres contra mujeres, sino que se trata de la historia de una especie, la humana, sexuada bipolarment (hombres y mujeres), que en sus orígenes intenta abrirse camino, y dado el escaso desarrollo de la cultura, se impone lo más obvio, natural, y si se quiere, brutal, como la mayor corpulencia y fuerza física de los hombres, y que las mujeres son las que dan a luz después de una larga gestación, y estas evidencias o hechos dados dentro de unos sistemas de pensamientos arcàics y míticos dieron como resultado una fuerte diferenciación de los roles por sexos.

Plantear la historia como la lucha entre dos equipos, además de ser falaç, implicaría que las mujeres fueron derrotadas por los hombres, y por lo tanto, más estúpidas, lo cual no es verdad. Ni todos los hombres unos cerdos ni todas las mujeres unas borregas.

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[1] DEIDA, David. (2005): En íntima comunión. El despertar de tu esencia sexual. Madrid: Gaia ediciones, pag. 40-41.

[2] WILBER, Ken. (2008): La visión integral. Barcelona: Ed. Kairós.

[3] WILBER, Ken. [Documento en vídeo de Internet]: http://dotsub.com/view/0100de44-f3a4-486f-931f-21f635ab424f. (14 de Mayo del 2009; a las 22:15h.).

dissabte, 19 de març del 2011

Libia i perspectiva de gènere

Les revoltes del món àrab són un aconteixement extraordinàriament positiu. Entre els canvis socials que les han fet possibles s’han destacat la revolució informàtica i la incorporació de les dones. Comparteixo aquesta anàlisi.

Els mitjans se n’han fet molt ressò de la participació de les dones. Tanmateix vull afegir aquest reportatge del diari AVUI en que també es mostra els límits d’aquesta participació i com encara pesen els rols tradicionals de gènere. Destaco aquestes frases:

  • "Estem orgulloses dels nostres marits i els nostres fills, que hagin agafat les armes per alliberar el país de la tirania”
  • "Nosaltres animem els nostres fills que lluitin i morin pel seu país. Ells són els nostres herois

Unes altres frases em sorprenen i em creen dubtes, per exemple Quant al rol de la dona a Líbia, considera que les dones tenen, “fins i tot, més drets que els homes” No conec bé la societat libia, però vist des de fora, en quant a drets polítics, a mi no m’ho sembla. Una altra cosa és qui ho té millor pel rol que li ha tocat, és difícil fer una valoració objectiva. De tota manera, la qüestió no és quin paper et toca, sinó quin paper pots elegir.

El que es veu en aquest reportatge és que els rols tradicionals de gènere es mantenen: els qui van a morir per la llibertat són els homes. Les dones només els animen a que s’ hi sacrifiquin i els consideren herois. Com els herois de la central nuclear de Fukushima. Com sempre, la vida dels homes és la més prescindible per a la societat. Així és com han funcionat els rols tradicionals de gènere: des del poder femení (la mare, la futura amant o esposa) es suborna als homes per a que esdevinguin herois. Els que tornin. Els que no tornin seran sincerament plorats

Si els revolucionaris perden la guerra, seran assassinats i torturats també per homes. Les dones dels botxins, com a molt, faran el paper de l’esposa del dictador Ben Alí: mentre aquest somicava davant l’avió amb que havia d’escapar-se ella li cridà “Puja, imbècil! Tota la meva vida haurà calgut que hagi suportat les teves ximpleries.” tal com explica aquest altre article de l’AVUI que també recorda les esposes d’altres tirans.

Respecte de la revolució informàtica, dels analistes més lúcids em quedo amb Manuel Castells. Destaco la última frase de l’article, on es queixa de que la “ministra” d’exteriors de la UE, la baronesa Ashton, està desapareguda. El paper de la UE, davant aquesta aurora de llibertat i de sacrifici (predominantment masculí) del món àrab, ha estat prou vergonyós. Al capdavant tenim a la incompetent Ashton, que també em fa enyorar a Javier Solana (que no era sant de la meva devoció). Caldria esbrinar en quins aspectes del seu currículum es van fixar els euroburócrates que l’han ficada al capdamunt de la diplomàcia europea. Molt em temo que un dels mèrits d’aquesta inepta és que la naturalesa l’ha dotada d’ovaris, igual que un altre mèrit és que “tocava” que fos britànica. La famosa política de quotes, bé per territori o bé per gónades. Així ens hem lluït els europeus.

I ara, per acabar un article així, em toca proclamar que no tinc res contra els britànics ni les portadores del cormosoma XY (de fet, sento molta philia per ambdós). No pretenc ser políticament incorrecte, simplement vindicar que els mèrits per seleccionar càrrecs es centrin en l’esforç i la capacitat personal, i no en la biologia o la geografia

dijous, 17 de març del 2011

Els "herois" de Fukushima i perspectiva de gènere

Al Japó ja parlen dels "herois de Fukushima", els que estan arriscant la seva vida contra el desastre nuclear. Tanmateix els mass media no ens han parlat del gènere d'aquests que acabarant morint amb malalties horroroses com el càncer. Quin és el gènere més propens a arriscar-se a les radiacions nuclear per tal de beneficiar a la resta de la societat?
Ja comptem amb la perspectiva històrica dels "liquidadors" de Txernòbil. S'ha fet mai una anàlisi de gènere en aquests casos?

dimarts, 28 de setembre del 2010

Masculinitat premoderna. Els miners xilens.

Qualificar de premoderns els miners xilens atrapats sota terra és una simplificació excessiva. Tanmateix, utilitzaré aquesta etiqueta (i als miners) com excusa intentar parlar d'uns valors que estan molt oblidats en la cultura dominant.

Quan vaig veure la notícia a la TV vaig pensar d'escriure un post preguntant com és que cap media plantejava la famosa "perspectiva de gènere" en aquest cas. Emilio, de "persona no género", se'm va adelantar plantejant la qüestió amb la seva agudesa habitual. Ara agafaré aquests miners com a excusa per parlar d'uns valors denostats per la cultura dominant

Veig als miners, enmig del seu drama, amb la bandera, cantant l'himne nacional. Són molt lluny dels valors que ara es volen per als homes. Pertanyen a una classe, a una cultura, que representa el pitjor per a certa mentalitat postmoderna entestada en superar el "masclisme". És una gent que quan surt de la feina suposo que deu anar al bar a fer el carajillo -o el que beguin a Xile (no com jo, que en el meu temps lliure consumeixo cultura, col.laboro amb ONGs o escric aquest blog, ja que obtinc més satisfacció amb els valors postmaterials de comunicar les meves idees que no pas estar pendent de guanyar més diners o d'anar a bars). La TV ha ensenyat que un d'aquests miners ha tingut una nena que li han dit Esperanza. Probablement el seu pare no serà d'aquests "homes nous" que li canvien els bolquers o s'aixequen de nit per donar-li el biberó (candidat perfecte a perdre la custòdia en cas de divorci). Per no mencionar com aquests homes es deuen relacionar amb el seu propi món emocional, els toscos mecanismes interiors que tindran per expressar la tendresa, o l'agressivitat, o la sexualitat. Respecte d'això últim, si són representants dels valors premoderns, com aquests identifiquen el gènere amb el sexe, tindran tindran totalment assumit que la dona té un paper -rebre l'impuls sexual de l'home, tenir i criar fills- i l'home un altre -proveir-, i que la homosexualitat és una aberració repugnant, cosa que justificarà la burla o agressió als maricons. Com ja he dit, exemple del pitjor masclisme, exemple de la mentalitat a combatre i a canviar per part dels nostres representants de la cultura dominant, de caire postmodern.

Aquesta cultura dominant ha fet circular el mite fantasiós de que en el principi de la història, els homes -astuts, cruels i violents- com a grup van decidir sotmetre i dominar a les dones com a grup, i que ara ja toca revertir aquesta imposició milenària, causa de totes les desgràcies, guerres i desastres ecològics que la humanitat ha patit. Així els miners deuen ser una mostra d'aquest grup dominant.

Tota aquesta introducció ve perquè em faig la pregunta ¿quins valors positius es poden trobar en la mentalitat premoderna? ¿Cal combatre-la, execrar-la com un tot, tal com ara es pretén?

Torno als miners xilens ¿Quins valors els fa baixar a la mina i arriscar la vida? Hi ha valors de la masculinitat tradicional que, davant el drama que ara em mostra la TV, trobo que són admirables, malgrat aquest intent de culpabilització general (una culpa que alguns han decidit que genera uns deutes que cal cobrar). Potser jo encara els trobo més admirables per trobar-me lluny d'aquesta mentalitat premoderna. Sobre tot penso en la lleialtat, a més de l'esforç i el compromís. S'ha parlat molt de l'esforç que han fet les dones al llarg de la història, i actualment, per ser elles mateixes i mantenir la familia. És innegable. Aquests miners ens recorden l'esforç físic, fins l'esgotament, malmetent la salut, que fan els homes, que han fet durant tant de temps. Un esforç conseqüència del compromís i també de la lleialtat; una lleialtat que tenen clar que va més enllà de la seva familia, com mostra això de la bandera i l'himne. No pretenc vindicar nostàlgicament artefactes criminals com les nacions o les ideologies, que tantes vides han sacrificat els últims segles, i sincerament m'alegro que cada día hi hagi menys homes disposats a morir -i matar- per la seva pàtria o la seva religió. Simplement estic parlant del valor de la lleialtat, no de l'objecte de la lleialtat. És un valor típicament masculí, això de la lleialtat, com el d'arriscar la vida pel bé dels fills i el manteniment de la esposa. Sofrir en silenci l'esgotament físic, assumir-lo. Deixar de banda el món emocional interior, no fer-li cas, reprimir-lo, perquè la vàlua de l'home està en la seva força física, no emocional. M'acabo de donar que això últim que he escrit no és un valor positiu, només és premodern.

Bé, potser encara hi hauran més valors positius de la masculinitat premoderna que cal tenir en compte. Aquests miners, igual que els mariners del vaixell ALAKRANA, o fins i tot els soldats que van a l'Afganistan, tan lluny de la meva forma de vida, m'han ajudat a comprendre i rescatar alguns del valors premoderns que, malgrat que alguns apologistes de la masculinitat postmoderna els denostin rabiosament, penso que encara val la pena de tenir en compte.

dissabte, 31 de juliol del 2010

Warren Farrell i Ken Wilber: la necessitat de l'alliberament masculí

Fa uns mesos vaig traduir part d'un article de Warren Farrell. Ara s'ha publicat la conversa d'aquest amb Ken Wilber sobre com s'educa els homes per a ser "l'heroi disponible" i altres temes fonamentals per encarar la masculinitat avui dia. Considero que els seus postulats són completament pertinents, amb molta lucidesa i necessaris. La conversa està en anglès i la podeu trobar aquí

dimarts, 6 de juliol del 2010

El Feminisme Personalitza l’Impersonal

Certa mena de retòrica feminista pot ser força dura d'empassar per als homes. Si vostè ha tingut contacte amb feministes postmodernes, llavors probablement haurà sentit locucions com:
  • "Els homes oprimeixen dones."
  • "El patriarcat està al servei dels homes i dels seus interessos."
Com a home - especialment si és un jove o un noi - probablement se sentirà molt malament amb si mateix quan es trobi amb aquesta classe de declaracions. Pot començar fins i tot a sentir com se li desfà el seu amor propi, per no esmentar l'orgull de ser home. Pot començar a creure que deu alguna cosa a les dones i que està sent intrínsecament opressiu simplement perquè té un cos de mascle, una veu de mascle i una identitat de mascle. Després de tot, les declaracions feministes abans esmentades clamen que els homes, en general, oprimeixen dones. Així, sense tenir en compte fins a quin punt es vostè una bona una persona, el criteri per a ser un opressor roman: si és un home llavors és un opressor, un opressor de dones.

La impossibilitat d'aquesta situació és que no es pot escapar de ser un home! Va néixer com a home i, llevat que estigui contemplant una bona cirurgia radical - vostè romandrà home. El feminisme així infon un sentiment massiu de vergonya en els homes que creixen amb progenitors feministes o amb un sistema educatiu que ha estat influït pel feminisme. Fins i tot homes cultivats que han après les idees feministes i no atorguen cap alternativa acceptable a aquesta visió, probablement adoptaran (conscientment o inconscientment) les reclamacions feministes com a veritat. En la meva experiència, fins i tot els homes que en la superfície es resisteixen al feminisme, inconscientment consideren que la teoria feminista és en gran part correcta, perquè mai no se'ls ha presentat una manera coherent i alternativa de contemplar les relacions de gènere.

Un dels errors més crucials de feminisme és que personalitza l'impersonal. Els homes no oprimeixen dones, simplement no ho fan. Mai no hi ha hagut un imperi que durés més d'uns quants centenars d'anys, tanmateix hem de creure que els homes han aconseguit col·lectivament oprimir les dones a tot arreu durant milers d'anys o fins i tot des de l'alba d'humanitat? Clarament hi ha alguna cosa que aquí no funciona. Perquè els homes puguin oprimir dones a tot arreu en tot moment, els homes haurien d'haver estat increïblement dolents i astuts, mentre les dones necessitarien ser increïblement dòcils i estúpides - i naturalment cap d'aquestes descripcions són veritat.

Una manera molt més acurada d'expressar les declaracions feministes de dalt seria:

  • "Els homes i dones són oprimits ambdós pels seus rols de gènere."
  • "El patriarcat se serveix a si mateix, i usa els homes i les dones segons els necessiti perquè les comunitats sobrevisquin, creixin i evolucionin."
Així no és que el feminisme estigui totalment malament, però suposa equivocadament que els homes eren responsables de que sorgís una certa estructura de gènere, quan en realitat els rols de gènere per a homes i dones simplement s'han ajustat funcionalment a les circumstàncies històriques. Als homes i a les dones se'ls ha assignat el paper que necessitaven tenir per a que la humanitat sobrevisqués, i per a que les cultures evolucionessin i esdevinguessin més complexes i civilitzades. Per això els homes han estat responsables de totes les tasques que exigeixen força física, majoritàriament els ha correspost fer-se responsables de produir el menjar i d'anar-se'n a la guerra. Les dones, d'altra banda, han estat les úniques que podien parir i donar el pit als nens, això volia dir que les dones majoritàriament s'havien de quedar a casa. Cap cosa d'aquestes no tenia lloc perquè els homes volguessin oprimir les dones, simplement era l'elecció disponible més sensata i beneficiosa, i els dos sexes es beneficiaven de tenir aquest arranjament.

Això no significa que els rols de gènere no es puguin tornar menys constrets una vegada que la industrialització i la tecnologia de la informació han eliminat la necessitat de ser físicament fort per treballar a l'esfera pública. Ambdós sexes es beneficiaran de tenir més llibertat i elecció en les seves vides, en comptes d'estar condemnats a seguir els únics camins que tenien disponibles en el passat. Tanmateix, no hi ha cap suport objectiu per infondre un sentit de culpabilitat i de vergonya als homes per com s'organitzaven coses en el passat, tal com fa la teoria feminista.

Els homes i les dones són igualment responsables (o igualment sense responsabilitat) per a com es van organitzar les coses en el passat. Certes estructures i rols sexuals eren necessaris per fer sobreviure els nostres descendents, i per fer avançar la cultura, i el sacrifici que els homes i les dones realitzaren perquè així fos és quelcom del que ens podem sentir orgullosos –en comptes d'intentar fer que algú es senti avergonyit o inadequat.

La premissa bàsica del feminisme, i.e. que les dones hagin estat oprimides pels homes, és objectivament incorrecta - i malgrat la creença comuna no hi ha una necessitat més gran d'un moviment feminista que d'un moviment masculinista. Però per què tenir-ne un? En comptes de perpetuar la separació i malentès entre els sexes, per què no afegir les forces en un moviment d'alliberament de gènere? Preocupant-se igualment pels homes i les dones, i alliberant les constriccions de cada rol sexual, qui sap com de lluny podem arribar?

divendres, 12 de març del 2010

Masculinisme victimista (ironia)

En un post de Pelle Billing comenta que tots es hem familiaritzat amb la retòrica feminista, que ja és admesa com un fet. Fent broma, proposa usar aquesta retòrica victimista i esbiaixada per descriure el rol de gènere masculí i el sofriment dels homes, és a dir, usar el joc de la culpabilització i la reclamació de la victimitis per a mostrar com aquesta argumentació també la podrien fer els homes per parlar dels seus desavantatges de gènere.

Heus aquí la llista preliminar que presenta de declaracions que podria fer el masculinisme si es tornés tan poderós i patològic com la corrent principal del feminisme

1. Les dones forcen els homes a treballar a jornada completa només pel fet de casar-se amb ells com a proveïdors que són, limitant així les eleccions dels homes.

2. Les dones oprimeixen estructuralment homes reclamant una connexió més estreta amb els nens.

3. Les dones esperen que els homes les protegeixin físicament, per tant els infravaloren (les vides dels homes tenen menys valor).

4. A les dones no els importa que els seus marits tinguin feines perilloses mentre elles estiguin segures a casa, tenint cura dels nens. Aquesta estructura de poder matriarcal manté els homes lluny d’un ambient afectuós, mentre la classe dirigent (dones) es queda fora del perill

5. El poder de la germandat femenina reprimeix qualsevol investigació de per què els homes viuen una vida significativament més curta que les dones. L’única explicació acceptable és la de les diferències biològiques, mentre que en tots els altres escenaris de gènere és una explicació prohibida per la germandat.

6. El càncer de pit aconsegueix més finançament que qualsevol altre càncer, que manlleva recursos de la recerca del càncer de pròstata.

7. Els homes se suïciden molt més sovint que les dones, un altre senyal de com els homes afronten unes estructures matriarcals que els mantenen atrapats en unes condicions de vida impossibles, i en el fons potser l’única sortida és prendre’s la pròpia vida.

8. Les dones demanden en tot moment que els homes siguin resistents i reprimeixin les seves emocions, per això els homes no gosen informar de quan pateixen violència domèstica.

9. Un 70 a 80 per cent dels indigents són homes, ja que la nostra societat matriarcal és reticent d’ajudar un home que no rendeix, mentre que les dones (com a classe dirigent) sempre mantenen intacte el seu valor intrínsec.

10. Als homes sempre se’ls dóna la tasca de defensar el país d’agressors, ja que la classe dirigent s’ha de mantenir segura en tot moment.

11. A les dones no se’ls fa responsables dels delictes de la mateixa manera que als homes i reben sentències de presó més curtes. El matriarcat sap que als homes se’ls ha de castigar adequadament per subordinar-los, mentre que les dones sempre se les considera bàsicament bones i per això no hi ha tanta necessitat de càstig.

12. La societat perdona el tallar teixit genital dels nois, per ensenyar als homes des del començament que són disponibles, i inferiors a dones. Als països en vies de desenvolupament que tallen teixit genital de les nenes se’ls jutja durament.

13. Els nois ho fan pitjor que les noies a l’escola, ja que se senten tremendament insegurs i confosos quan s’adonen de què demanarà d’ells en el futur el constret i perillós rol sexual de mascle