diumenge, 7 de novembre del 2010

Publicación de una carta en la revista Mente Sana

Hace unos días escribí una entrada sobre un artículo que me pasaron publicado en esa revista repleto de las falsedades y los tópicos misándricos a los que recurren los negacionistas del SAP. Les escribí una carta y ahora me han pasado la copia de la misma, al lado de otras cartas de crítica, junto con la respuesta de la autora del artículo, nada menos que presidenta de la Junta de la sección de Psicología de las Mujeres del Col.legi de Psicòlegs de Catalunya. Tal cargo no la absuelve de repetir nuevos despropósitos, aunque ahora diga que el SAP “sí existe” (porque está en los juzgados) aunque no tiene base epistemológica (una negacionista hablando de epistemología! Me recuerda a Bush hablando de los derechos humanos o a los anti-darwinianos hablando de geología)

La novedad la encuentro en que hasta ahora no havia visto que los negacionistas se vieran obligados a defenderse de sus falsedades, más bien, con el apoyo político con el que cuentan, se crecían hasta extremos inauditos (lo que he llamado lysenkoismo científico). Las víctimas del SAP crecen, y empiezan a protestar y a movilizarse. Aquí no sólo está la cuestion personal de las batallas entre los ex, también hay una cuestión política de fanáticos pseudocientíficos. Quizás llegue el dia en que se les obligue a rendir cuentas. En ciencia, el error es consustancial y por tanto admisible cuando se lo reconoce; la falsedad ideológica ya no lo es, pide rendición de responsabilidades.

La pena es que esta revista no haya publicado la carta de la Sra. Serra, que yo reproducí en mi entrada, pues me parece la más pertinente como testimonio doloroso de que no sólo los padres (siempre sospechosos de machismo, y por tanto se lo merecen) sino también las madres están sufriendo este terrible maltrato a sus hijos. Con el disparate de que el SAP és un constructo del backlash (reacción) neomachista, el dolor de estas mujeres queda invisibilizado y despreciado precisamente por aquellos que se autoproclaman los más fervientes defensores de los derechos (exclusivos) de las mujeres. Para ejemplo ver el post anterior.

Reproduzco mi carta entera tal como la envié a esa revista, ya que la han resumido:

Srs

Con respecto a su artículo de la revista Mente Sana n. 62, "en defensa de las madres".

Sin negar la existencia de hombres violentos o parentalmente irresponsables parece que MS da pábulo los peores tópicos misándricos de ampliar esa realidad a los buenos padres que, cuando han tratado de ejercer su paternidad (hay pocos padres que pidan la custodia exclusiva, la piden compartida), se encuentran con mujeres que tienen una concepción de “propietaria” de sus hijos y los denigran con esos tópicos que la autora escribe en sus artículos. Una denigración –el SAP- que también están sufriendo algunas madres por parte del padre, aunque la autora lo esconda para poderlo presentar como un mero constructo machista

Ya hay otras publicaciones que apoyan la guerra de sexos y la misandría (o misogínia) como manera de encarar las relaciones hombre/mujer. Debo decir que me sorprende –por la línea que hasta ahora había seguido MS- que su revista también se apunte a esa veta y coadyuve a la doble victimización que sufren los que los que se les ha quebrado su vínculo filial

Sin embargo su revista debería extremar el control de calidad y al menos verificar que, cuando se habla una posible patología, concuerde con las descripciones hechas por sus investigadores. La autora está acudiendo a la fantasía para distorsionar la descripción del SAP para así cargar de razón su negacionismo. Es falso que “el concepto de SAP descalifica de antemano el testimonio de cualquier hijo que relate abusos sexuales o un trato violento” así como otras descripciones ahí vertidas sin pruebas, como que “los informes del juzgado suelen estar sesgados”

Hay demasiados buenos padres y buenas madres que se han visto apartados de sus hijos por difamaciones horribles. El negacionismo del SAP responde a una cuestión ideológica que antepone la lucha contra el machismo (a veces es mera misandría) a los derechos individuales de los niños que sufren maltrato psíquico. El maltrador/a se escuda ante ese discurso político –“el SAP es una reacción machista contra las mujeres, no existe tal cosa: ergo yo no maltrato”- para eludir su responsabilidad individual. Después, estos niños maltratados, de mayores, llenan las consultas de los psicólogos.

Quedo a su disposición si quiere que le aporte testimonios de padres y de madres víctimas de esta dura experiencia. También pueden testimoniar la doble victimización que sufren porque se les considera que si han perdido sus hijos es que “algo habrán hecho” aunque nadie haya podido demostrar el què. (Para su información, el diagnóstico SAP es inaplicable en casos de abuso real)

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