dijous, 2 de setembre del 2010
Ausencia de rigor científico y sesgo ideológico en el negacionismo SAP por la AEN
dissabte, 31 de juliol del 2010
Warren Farrell i Ken Wilber: la necessitat de l'alliberament masculí
dimarts, 6 de juliol del 2010
El Feminisme Personalitza l’Impersonal
- "Els homes oprimeixen dones."
- "El patriarcat està al servei dels homes i dels seus interessos."
- "Els homes i dones són oprimits ambdós pels seus rols de gènere."
- "El patriarcat se serveix a si mateix, i usa els homes i les dones segons els necessiti perquè les comunitats sobrevisquin, creixin i evolucionin."
dimecres, 23 de juny del 2010
LA MACROENCUESTA QUE PREPARA EL MINISTERIO DE IGUALDAD: ¿CIENCIA O IDEOLOGÍA?
dimarts, 22 de juny del 2010
Maria Sanahuja: Mujeres, trabajo y custodia compartida
Lo que proponen esos grupos de presión es apoderar a las mujeres practicando una inicial expoliación al padre de sus hijos, pues apropiándose de estos se consigue de inmediato todo el pack (hijos, vivienda, pensión). Pero ese es un regalo envenenado para nosotras por varias razones. Dedicarnos en solitario a la educación y cuidado de los hijos limita brutalmente nuestro desarrollo profesional, relegándonos a niveles que no exigen tanta dedicación, lo cual irremediablemente se traduce en salarios menores. Si ejercemos nuestra función como educadoras con responsabilidad corremos el riesgo de ser las únicas malvadas que imponen hábitos y obligaciones, y si lo hacemos de modo irresponsable nos encontramos en poco tiempo con unos hijos asilvestrados e intolerantes a la más mínima frustración, que no dudan en acudir a la violencia, física o psíquica si no ven colmados sus crecientes deseos. Cuando los pequeños monstruos se emancipan, el propietario de la mitad de la vivienda de la que fue expulsado no duda en reclamarla, ya que en muchas ocasiones se vio obligado a regresar a su hogar materno, y en ese momento, cuando las mujeres tienen edades que rondan los 60 años, con escasos ingresos, no pueden adquirir la mitad de la vivienda, con riesgo de ser expulsadas.
El final del expolio inicial puede ser el que las mujeres se queden sin nada: sin profesión, porque no nos hemos dedicado a ella; sin espacios personales, al no disponer de tiempo, fuente de desequilibrios y frustraciones; sin casa; y sin unos hijos que, además, pueden formular serios reproches culpabilizando a las madres del alejamiento paterno, lo cual es fuente de conflicto y sufrimiento, al haberse quedado huérfanos con padres vivos, con un duelo que no se acaba.
El modelo que se propone con la custodia compartida es que en aquellos supuestos, minoritarios pero crecientes, en los que el padre quiere participar en la corresponsabilidad tantas veces exigida a los hombres, no solo no deben ponerse obstáculos, sino que se debe favorecer. Eso es lo mejor para los hijos, pues tienen unos progenitores que, cada uno según su criterio, hacen carreras de relevo en su agotador cuidado, y son educados en la pluralidad y en el respeto a las diferentes maneras de leer el mundo, completadas sin duda con la escuela, los amigos, las familias amplias, con Internet y la televisión. La custodia compartida no libera al progenitor con más ingresos de hacerse cargo de la mayor parte de los gastos. Por el contrario, potencia la voluntad de contribuir más porque se mantiene el contacto y afecto con los hijos, y aleja la tentación de aparentar inexistentes insolvencias, en un país con un importante nivel de economía sumergida y ahora en crisis.
A los hijos no se les puede imponer un modelo monoparental que les perjudica, cuando tienen padre y madre que quieren y pueden responsabilizarse de ellos. Y es precisa una jurisdicción especializada en familia, tantas veces reclamada, que de un modo eficaz intervenga y haga difícil la utilización de los hijos como armas en unos conflictos de los que siempre deben ser alejados si queremos construir una sociedad en igualdad, paz y progreso.
María Sanahuja Buenaventura, magistrada de la Audiencia Provincial de Barcelona, es miembro de Jueces para la Democracia y de Otras Voces Feministas.
dissabte, 12 de juny del 2010
El sexo de la violencia. De la violencia a la piedad.
"Cuando se separan se encuentran desposeídos, se quedan sin casa, sin hijos, tienen que pasar una parte considerable de su salario a la mujer que ya no es "suya", sobre todo porque se niega a serlo. La paradoja cruel es que las sentencias de divorcio que favorecen a las mujeres, y esa es la tendencia, no están dictadas a favor de la mujer, sino a favor del mantenimiento de las relaciones patriarcales entre la mujer y el hombre, y el hombre que se revuelve ante el divorcio, aunque los golpes los recibe la mujer, está descubriendo la naturaleza invisible, oculta del patriarcado, la otra cara de ser un "ganador de pan". pg 83
"La subversión del problema consistiría en que no sea la mujer quien necesite ser protegida sino el hombre" (...)
"La humillación de la mujer al hombre es un arma tan patriarcal como la violencia física del hombre contra la mujer, lejos de transformar las relaciones entre los sexos las fija y las confirma. La compasión, la piedad, negarse a producir sufrimiento, reconocerse en la persona que padece pero a la vez agrede, como la otra cara del propio sufrimiento del hombre expresado en explosiones de violencia o violencia sistemática, apiadarnos de su sufrimiento, a la vez que les impedimos prácticamente el ejercicio de la violencia, es tanto como destruir la lógica del patriarcado y por ello sus condiciones de posibilidad. La lucha contra la desigualdad patriarcal tiene una dimensión ética. El deseo de venganza se traduce en compasión al diferenciar a las personas de las posiciones sociales que ocupan, al no confundir los hombres con los "hombres".