diumenge, 20 de desembre del 2009

La Asocicación Española de Neuropsiquiatría i el negacionisme de la Sindrome d’Alienació Parental.

La Asociación Española de Neuropsiquiatría (AEN), al nº 102 de la seva revista, va publicar una editorial i un article on s'atacava la formulació de la Síndrome d'Alienació Parental (SAP) i se'l desacreditava per pseudocientífic. Tant l'article com l'editorial estaven escrits amb la retòrica postmoderna "políticament correcta" però amb tants disbarats que ho vaig agafar per redactar el meu treball final del master en Pràctica Filosòfica i Gestió Social que estava cursant a la Universitat de Barcelona. El treball el vaig titular LA LÓGICA DE LOS FARSANTES: DE LA CIENCIA AL RELATIVISMO COMO AVAL PARA EL MALTRATO INFANTIL EN EL NEGACIONISMO DEL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL POR LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE NEUROPSIQUIATRÍA.

Vaig escriure a la AEN demanat-los si admetrien una rèplica al seu article. Després d'uns quants emails creuats, finalment el nou director de la revista em va dir que podia escriure'ls una objecció en forma de carta (no d'article), que l'he reproduïda al post anterior. L'admissió d'aquesta carta crítica per l'AEN per una banda demostra el caràcter prou tolerant d'aquesta associació científica. Ja és molt, en aquests temps en que el negacionisme de la SAP té el suport del govern –promogut pel Ministerio de Igualdad- y del PSOE, una nefasta barreja de política i ciència que he qualificat de lysenkoista pel seu atac als Drets Humans. Els negacionistes es senten tan emparats políticament i tan segurs de les seves veritats ideològiques que defugen el debat, amb qualificar els seus oponents de "enemics dels drets de les dones" ja en tenen prou. També té mèrit l'AEN per haver admès la meva crítica donat que el meu treball estava ple de sarcasmes (recurs literari per amenitzar la seva lectura) contra ells. (Els vaig assegurar que si admetien la meva rèplica eliminaria tots els sarcasmes, començant pel del títol).

Per una altra banda veig que una mera carteta a l'editor no serveix de gaire per encetar un debat seriós sobre la cientificitat de la SAP i la seva qüestió més important: la defensa dels Drets Humans de la infància. He d'afegir que sobre la cientificitat de la SAP no em veig prou capacitat per pronunciar-me, donat que no sóc psicòleg. Jo només m'he pronunciat sobre les males raons adduides pels negacionistes des d'un punt de vista epistemològic i ideològic (deconstrutivisme postmodernista); la meva especialitat és la filosofia, no la psicologia. Quan em documentava per escriure la diatriba sobre Lysenko vaig llegir que els experts negacionistes que van convèncer els diputats al Congrés perquè prohibissin la SAP invocaven l'autoritat de la AEN. No sé fins a quin punt aquesta breu carta podrà dur algú a dir "els mateixos de la AEN no tenen una postura monolítica, admeten que cal aclarir moltes qüestions sobre la SAP"; no tinc la impressió de que això s'esdevingui així. En quant als negacionistes, pel tarannà mostrat fins ara, tant se'ls en donarà les raons –siguin bones o dolentes- que es puguin adduir contra ells.

Malgrat tot, des d'aquest raconet, aniré difonent aquestes raons com pugui. Això de la SAP no encaixa del tot amb el tema d'aquest blog, que tracta de masculinitat i rols de gènere, i no sobre els drets de la infància. En fi, tot sigui per una millor humanitas, com dic en la presentació de la dreta.

dijous, 17 de desembre del 2009

Carta publicada en la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría

Publicada en el nº104

Acerca del Síndrome de Alienación Parental (SAP) y su cientificidad

En el nº102 se desacredita el Síndrome de Alienación Parental (SAP) como un “constructo de naturaleza argumental, elaborado a través de argumentos inválidos (falacias)”. Sin embargo sus redactores parecen no haberse percatado que su mismo escrito es otro constructo aun peormente argumentado que no sólo cae en un grosero relativismo pseudocientífico sino que ha coadyuvado a menoscabar derechos de los infantes.

Las acertadas críticas del postmodernismo en los últimos 50 años han mostrado a la psiquiatría como ciencia que, para dar cuenta de la comprensión de las patologías mentales, el paradigma empírico biomédico causal es insuficiente, y que éste debe ser complementado con las disciplinas que esta corriente ha desarrollado: pragmática del lenguaje, sociología de la ciencia, etc. Dicho de otra manera, según las corrientes más sólidas del postmodernismo: toda ciencia es un constructo, ya que no es independiente del lenguaje con el que está formulada

Pero otra cosa muy diferente es que, como sucede en el nº 102, se soslaye el paradigma empírico –que fundamenta la legitimidad de la ciencia médica- y se pretenda dilucidar la cientificidad del SAP acudiendo únicamente a la hermenéutica y la crítica textual, es decir haciendo filosofía. El peligro de enredarse en el manejo de las categorías postmodernas, como les ha sucedido a sus autores, junto con la nula fundamentación empírica de sus afirmaciones –no aportan ningún estudio de casos que las sustenten-, les ha conducido a un relativismo que poco tiene de científico y mucho de ideológico.

Aún más: para levantar su constructo negacionista del SAP han recurrido únicamente a la obra de Gardner, que acuñó el término SAP a mediados de los 80, y han ignorado las numerosas ampliaciones, correcciones y revisiones producidas los últimos quince años (en España mismo hay publicadas tesis doctorales –basadas en investigación empírica de casos, no en crítica textual postmoderna). Y no sólo eso, sino que de esa obra obsoleta han seleccionado ad hoc los pasajes que más les interesaban para que encajasen en su invectiva ideológica erigida de antemano, siguiendo así las peores prácticas de cierto deconstructivismo postestructuralista que tantos desatinos produjo las últimas décadas.

Así, leemos que se atribuye al SAP que “apela a la falsedad inherente a los niños” “este concepto es clave para definir toda denuncia como falsa” “niega el papel del progenitor designado como alienado en el propio rechazo” “la mujer es la causa principal del SAP” “la alienación se trata como crónica” y otros muchos disparates que ningún profesional competente que trabaje con el SAP incorpora a su praxis –sin aportar ninguna demostración de quien, cuando y en donde han sucedido cosas tan tremendas.

Una de las virtudes del postmodernismo ha sido la de “deconstruir” discursos que se pretendían científicos u objetivos pero que de hecho oprimían o marginaban sectores sociales. Sin embargo, en ese noble afán deconstructivista no todo vale, ni todo (especialmente la ciencia) es un simple texto que se pueda interpretar según la corrección política del momento. Entre los defectos del postmodernismo se encuentra que puede alentar un relativismo no sólo epistemológico sino también moral. La visibilización de grupos cuyos derechos se vieron marginados a veces ha alimentado una “cultura de la queja” que utiliza el victimismo como argucia para conseguir derechos especiales sin deberes, con lo cual la universalidad de los Derechos Humanos queda erosionada.

La bienintencionada preocupación por la violencia de género que aún sufren ciertas mujeres ha llevado a los autores del nº 102 a absolutizar de tal manera sus derechos que no sólo caen en disparates como el que reza el abstract “el SAP…puede ser usado como amenaza para disuadir a las mujeres de abandonar su pareja cuando hay violencia de género” (la investigación muestra que el SAP habitualmente se desencadena después de la separación, no antes), sino que tal absolutización –considerarlas que únicamente pueden ser víctimas- invisibiliza los derechos de los niños si éstos están sometidos a maltrato psíquico por la madre. Ignoran todos los estudios etiológicos del SAP para reducirlo a una cuestión de género.

Un posible ejemplo puede estar en la sentencia nº256/08 de la AP. de Vizcaya. Los peritos habían verificado alienación parental en un menor y por tanto diagnosticaron SAP, pero la juez razona: “Los riesgos de la asunción de esta teoría [SAP](…) han sido igualmente advertidos por la AEN (…)Son cada vez más numerosos los profesionales (…) que valoran la formulación del síndrome como un modo más de violencia contra la mujer”. Esta sentencia, que revoca una condena anterior, no se basa en nuevas evidencias que podrían haber desestimado el primer diagnóstico SAP de los peritos, sino que lo que desestima es el mismo concepto de diagnóstico, con lo cual toda evidencia empírica recogida por los peritos se vuelve irrelevante. Es como cuando Galileo invitó al inquisidor a mirar por el telescopio que acababa de inventar y que probaba que Júpiter tenía satélites, y éste le respondió que no le hacía falta mirar por ningún artilugio puesto que ya sabía que los cuerpos celestes solamente son siete, igual que sólo hay siete pecados capitales y siete agujeros en la cabeza. Así, el SAP, como el telescopio para el inquisidor, no sirve para recoger e interpretar datos puesto que la evidencia empírica queda subordinada a la ideología políticamente dominante.

Con la moda postmoderna, las revistas universitarias de los Cultural Studies y los Gender Studies repetían que la ciencia es ideología. Ahora parece que en el nº102 de la AEN se pretenda hacer que la ideología sea ciencia.. Por eso este filósofo lamenta tener que haberse metido en la arena de los neuropsiquiatras –cuando carece de competencia en su disciplina- al advertir como algunos han olvidado el fundamento científico de su praxis para entrar en el deslizante campo del análisis y deconstrucción de significados, con graves consecuencias para atajar el maltrato psíquico a menores[1].

Enric Carbó


[1] Se puede leer un desarrollo de esta argumentación en http://www.filo.cat/textos/tesinasap.pdf

divendres, 11 de desembre del 2009

Articulo de Antonio Escohotado

Un maestro de la lengua castellana, en mi opinión.

FEMINISMO Y OPRESIÓN

En África y Latinoamérica es costumbre que los hombres hagan hijos a las mujeres, se ausenten durante algo más de una década y vuelvan a reclamar lo que –según ellos- es suyo, pidiendo al muchacho o a la muchacha que les trabaje o sirva, para saldar la deuda que tiene con ellos por haber nacido. Las señoras están allí totalmente resignadas a trabajar en la casa propia y fuera, en función directa de lo que necesite su prole, mientras los señores trabajan (cuando mucho) en uno solo de esos ámbitos. Los divorcios y separaciones tampoco provocan una merma notable en la renta del progenitor varón. En ese régimen selvático el animal de mayor tamaño come más, duerme más, trabaja mucho menos e incluso pretende que los otros miembros de la familia le rindan pleitesía, como si el destino le hubiese conferido un espíritu superior. Lógicamente, para las nativas casarse con un holandés o un canadiense puede parecer paradisíaco. En Asia, donde las gentes son bastante más laboriosas por término medio, la situación no es tan mala para el género femenino, pero tampoco halagüeña. En países islámicos las mujeres vienen a ser una cosa mueble de naturaleza particular, y el hinduismo mantiene vigente la compraventa de esposas. En zonas de predominio budista las nacidas en hogares humildes son instadas a ejercer la prostitución en beneficio de padres y hermanos pequeños, pues aquí también se entiende que los jóvenes deben pagar su crianza de alguna manera. Si la joven es dispuesta y agraciada físicamente saldará esa deuda en pocos años; cuando no sea ése el caso, o tenga escrúpulos, puede servir -muy mal pagada- en alguna casa, o asumir oficios aún más físicos, como la construcción o la estiba. Derivada de un derecho y una educación desigual, dicha situación no parece modificable sin que las africanas, las sudamericanas y la asiáticas organicen el cambio, pues de todos los bienes terrenales la libertad es el que más depende de conquistarlo uno mismo. Si las víctimas construyen esos cauces de reforma, se unirán a la protesta no sólo toda la mitad femenina de cada mundo, sino parte importante de la mitad masculina, como sucede en nuestra cultura. Pero no deja de ser llamativo que allí donde más se requiere organizar una resistencia, y la cohesión del proyecto común, más falten tanto lo uno como lo otro. Eso maniata a la parte civilizada del mundo, que puede apoyar las reivindicaciones de muchas maneras, aunque en modo alguno inventarlas. El principio libertario de no injerencia, establecido para proteger la esfera privada ante coacciones externas, vale aquí tanto como para el derecho a una búsqueda personal de la felicidad. Eso quiere decir que sólo será legítimo inmiscuirse cuando las medidas sean reclamadas de modo expreso, inequívoco y mayoritario. Una versión simplista atribuye el atraso en las costumbres a potencias coloniales, que con su mezcla de explotación y misiones demolieron sociedades prósperas, pacíficas, ajenas a la esclavitud y más atentas a los derechos de la mujer. Lo que cuentan algunas crónicas es más extraño, e incluso políticamente incorrecto. Herodoto menciona que en Babilonia la virgen se emancipaba acudiendo al templo hasta que algún varón arrojase una moneda en su regazo –tanto daba de oro como de estaño-, y yaciendo con él. Este rito, que a algunas les tomaba años (por falta de aspirante a sus favores), era el examen de grado para elegir cualquier cosa ulterior: matrimonio, soltería o promiscuidad. No tan distinta, la costumbre de muchas campesinas asiáticas es pasar unos años (tres o cuatro a partir de su primera menstruación) en la aldea natal, tejiendo y destejiendo las relaciones juveniles contraídas, otros tantos años en la profesión de Afrodita y, finalmente, volver a su pueblo con recursos para vivir en familia o para establecer un nuevo hogar por matrimonio. Dos libros recientes de antropología social -Las hermanas de Patpong de Cleo Odzer, una investigadora norteamericana, y otro de entrevistas a chicas de alterne en Bangkok, debido a R. Ehrlich y D Walker- niegan que esta situación les parezca un trabajo especialmente degradante o destructor, y confirman la falta de estigma social. En ese país las mujeres se piropean unas a otras exclamando: “¡estás guapa como una putilla!”. Aunque se encuentren separadas por milenios, nada es de peor agüero en estas tradiciones que el himen de la púber, justamente al contrario de lo que establecen monoteísmos como el cristiano, el hindú o el islámico, donde dicha membrana constituye una propiedad familiar y sólo se enajena por enlace formal. En sociedades avanzadas las relaciones heterosexuales son tan libres, desde la pubertad en adelante, que incluso instituciones tradicionalmente protegidas por el tabú y la pena capital –empezando por el adulterio- han dejado de figurar en los códigos penales, y no son alegables tampoco a efectos de reparación económica. De hecho, quienes asumen ahora las grandes controversias teóricas son colectivos gays y lésbicos, hasta el extremo de que los bibliotecarios anglosajones han troquelado la categoría “estudios queer” para clasificar una amplia producción de sociología, psicología, historia, literatura, religión y filosofía moral. Uno de sus temas recurrentes es dilucidar si la heterosexualidad resulta “una construcción del poder a través del lenguaje” (como propuso Foucault en su Historia de la sexualidad) o algo apoyado en sustratos orgánicos y genéticos. El otro gran dilema es adherirse a la corriente “integracionista” o a la corriente “separatista”, también llamadas acomodaticia y radical respectivamente. Como están privadas todavía del acceso a matrimonio y adopción, esas personas dicen –en los términos de Boti García Rodrigo, copresidenta del Colectivo de Gays y Lesbianas de Madrid (Cogam)- que “somos ciudadanos de segunda clase, objeto de burla e insulto, para quienes la democracía no ha llegado aún”. En una pequeña ciudad tailandesa, viendo a dos peones de albañil femeninos preparar cemento, mientras al otro lado de la calle unas rameras juveniles piden a panzudos turistas que simplemente se dejen acompañar por ellas, estaba fuera de duda que si una mujer le cortase el pene a su marido mientras duerme sería castigada, con mayor o menor rigor atendiendo a las circunstancias del caso. No hace mucho, en los USA, una mujer fué declarada inocente y absuelta tras hacer precisamente eso a un esposo dormido, con el respaldo de algunas asociaciones que propugnaban talas fálicas indiscriminadas si se producía otro veredicto. El feminismo belicoso prolifera mucho donde ya reina una igualdad jurídica, y prácticamente nada donde esa igualdad brilla por su ausencia, como sucede en Asia, Africa o Latinoamérica. Los cínicos dirán que el varón resulta menos apreciado -o consentido- allí donde menos canalla resulta con su media naranja. Por otra parte, se entiende perfectamente que un rencor indisimulado sólo aflore al diluirse el miedo a represalias domésticas y públicas. Pero la emancipación de la mujer es irreversible, y veremos si en aquellas regiones donde más urge viene acompañada en la misma medida por ánimos de revancha. Ateniéndome a Asia, hombres y mujeres parecen coincidir en lo que sugiere un viejo refrán: nadie es más que nadie (aunque no podamos ser más distintos los unos de los otros).

Antonio Escohotado
Artículos publicados 2003
http://www.escohotado.org

diumenge, 6 de desembre del 2009

Identidad masculina, trabajo, sexismo y clases sociales.

Para la mayoría de la gente, el trabajo es fundamental en la construcción de su identidad, el determinante primario de lo que se es. En las sociedades occidentales, entrar en el mundo del trabajo significa alcanzar la hombría. Es el rito de iniciación actual del hombre. Su entrada en el mundo público y productivo. Las definiciones culturales de la masculinidad dan un énfasis particular al papel del hombre como proveedor en el hogar. Funcionan de este modo como parte de una red de suposiciones ideológicas que apoyan la división sexual del trabajo entre hombres (público/productivo) y mujeres (privado/doméstico), aunque esto esté cambiando en las últimas dos décadas. De la misma forma, las expectativas acerca de la masculinidad fusionan los roles de “hombre” y “trabajador”: ser un hombre exitoso es ser un alguien productivo y cumplidr en el trabajo.

Para los hombres, la capacidad de proveer no sólo representa una cierta posición social, sino que garantiza los derechos a una cierta independencia económica. Dadas las potentes conexiones entre el trabajo y la masculinidad, no es sorprendente que el desempleo traiga consigo el estigma de una masculinidad fallida y de una dependencia “forzada”. De hecho, los medios de comunicación invariablemente pintan al hombre desempleado como “hombre derrotado”, atrapado, en peligro, como si estuviera en alguna medida castrado y reducido a pasar sus horas en el hogar “femenino”. La fuerza de la identidad de género como ideología se deriva del hecho de que a la hombría se la confunde fácilmente (y deliberadamente) con la masculinidad biológica. Así, a las construciones ideológicas se les otorga el estatus de “lo natural”.

En este contexto, no es una coincidencia el que los valores masculinos reflejen los valores que caracterizan la economía y la ideología del capitalismo actual: competitividad, autoridad, individualismo, fuerza, agresión y jerarquías. De hecho, la noción del hombre “proveedor”, tal como existe actualmente, surgió con el advenimiento del capitalismo industrial en la segunda mitad del siglo diecinueve. En la sociedad precapitalista, si bien la masculinidad y el patriarcado eran afirmados mediante el trabajo en la transmisión de ocupaciones de padre a hijo, la producción era generalmente una empresa llevada por toda la familia desde el hogar (comunidades agrícolas y artesanales). Además, en el contexto de la obligación general de trabajar, la masculinidad adquiere un especial significado político. Dado que los hombres perciben el trabajo como parte integral de la identidad masculina, como una responsabilidad “natural”, la masculinidad funciona en la práctica como un elemento que refuerza la actual organización del trabajo y como un freno para que surja una nueva organización. De manera similar, es más probable que los hombres desempleados vean su suerte como una derrota personal y no como una razón para cuestionar el sistema que los convierte en inservibles para producir y para consumir.

Este aspecto de la masculinidad es particularmente importante cuando se analizan cuestiones de clase. El trabajo raras veces es una experiencia gratificante o satisfactoria. No es el lugar donde se cumple la promesa de la independencia o del poder masculinos. Por el contrario, el ingreso al trabajo de un joven suele ser en la práctica una garantía de subordinación constante, a no ser que pueda escalar puestos. En muchos trabajos, esto es imposible. Largas horas, bajos ingresos, tareas repetitivas y en absoluto desafiantes, monotonía y una continua subyugación a la incuestionable autoridad del jefe caracterizan la realidad del trabajo para la una inmensa mayoría de hombres y mujeres, sobre todo si tienen una baja cualificación profesional. Como consecuencia, el estilo de masculinidad de los hombres de los escalones inferiores de la sociedad tienden a compensar la falta de poder político y económico con un estilo de machismo más inmediato y agresivo. También sirve para promover formas de solidaridad colectiva en el lugar de trabajo, en los rituales de camaradería que se evidencian en las bromas, el consumo de alcohol, etc. Los “rituales machistas” en el lugar de trabajo, más que desafiar la organización del trabajo, la hacen tolerable. Ciertamente, la masculinidad alienta a los hombres a identificarse como grupo, en oposición a las mujeres, evitando que hombres y mujeres se identifiquen como trabajadores subordinados con intereses de clase particulares. En este sentido, la masculinidad genera solidaridad entre hombres de clases diferentes. Por otro lado, las relaciones entre hombres en el lugar de trabajo tienden a ser en general defensivas y superficiales. Esto podría atribuirse en gran medida a la competitividad, la represión de las emociones y la homofobia de la masculinidad convencional.

Por su parte, la masculinidad de la clase media tiende a definirse más por la autodisciplina que por las relaciones de autoridad, más por el individualismo que por metas colectivas o culturales. Si bien la masculinidad de la clase media cultiva un estilo más austero y restringido, ciertamente no es menos misógina, competitiva o dominante. La masculinidad, aunque fracturada parcialmente por la clase, une a los hombres como grupo al permitir actitudes y conductas sexistas. Sin embargo, es importante recordar que el poder no es compartido de igual forma entre todos los hombres: es la minoría de hombres con elevados ingresos la que ejerce mayor influencia en las instituciones que refuerzan y mantienen el sexismo, los estereotipos de género y los patrones de la organización del trabajo.

En general, el movimiento de hombres antisexistas ha evadido, hasta cierto punto, el abordaje de los asuntos de trabajo y clase.

Probablemente en esto haya dos razones principales. En primer lugar, los asuntos relacionados con el trabajo, el capitalismo y sus conexiones con el sexismo y la masculinidad son relativamente difíciles, y a menudo no se los considera particularmente relevantes. En segundo lugar, el movimiento de hombres es un fenómeno predominantemente de clase media y, debido a las divisiones de clases sociales, no comparte una base cultural común con los hombres que no pertenecen a la clase media.

Los movimientos de hombres deberían considerar que, aunque suelan priorizar el desarrollo personal, no es probable que consiga atraer a muchos hombres de la clase trabajadora. La mayoría de éstos no tiene la energía, el tiempo libre o la libertad personal que se requieren para tal compromiso. El movimiento de hombres debe llevar activamente su lucha contra el sexismo a la cultura del lugar de trabajo, y esto probablemente pueda lograrse mediante proyectos conjuntos con los sindicatos. Esta tarea también necesita ser realizada sin perder de vista las realidades de la estructura del trabajo. Por ejemplo, no es probable que la mayoría de hombres de la clase trabajadora algún día cercano tenga suficiente seguridad laboral ni “valor de mercado” como para conseguir el establecimiento de disposiciones para lograr, por ejemplo, permisos de paternidad en la práctica. El futuro de los grupos políticamente movilizados en torno a los asuntos de violencia masculina, sexismo y masculinidad radica en su capacidad de apreciar adecuadamente y actuar sobre las interconexiones de todas las formas de opresión.

Por Mike Leach


Alfonso Colodrón.

Terapeuta gestáltico y consultor transpersonal.

www.alfonsocolodron.net

dimecres, 25 de novembre del 2009

El cas Lysenko i el negacionisme polític de la SAP

Versión en castellano

1. Lysenko fou un biòleg soviètic que en l’època de Stalin va defensar que els caràcters adquirits es podien heretar. És a dir, seguia les obsoletes teories de Lamark en comptes de la genètica de Mendel. Així, Lysenko proclamava que, amb la seva tècnica anomenada vernalització, es podia alterar la naturalesa de les plantes en la direcció que interessés, per la qual cosa els russos, en el futur, gràcies al comunisme i a la seva ciència aplicada a l’agricultura, viurien cada vegada millor. Això va agradar en extrem a Stalin i la seva propaganda: la premsa soviètica reportava delerosament els “èxits” de les iniciatives de Lysenko (malgrat que al final, amb el temps, totes mostraven fracassar). Un gran científic, el genetista Vavilov, va augurar un desastre per a l’agricultura russa si aquestes ocurrències no suficientment contrastades es portaven a la pràctica. Lysenko però, s’havia fet amb la presidència de l’Acadèmia de Ciències Agrícoles de la URSS i des d’allà castigava els científics teòrics que no estaven al servei del “poble”. Les seves tesis, a més a més, havien estat aprovades ni més ni menys que pel Partit Comunista de la URSS: veritat científica, materialista i proletària –no podien estar equivocades. El mateix Stalin havia proclamat el seu favor a Lysenko i la superioritat de la pràctica sobre la teoria, pròpia de científics diletants que no s’implicaven en la causa de la redempció proletària. En aquella època, dissentir de la veritat científica proclamada pel Comitè Central del PCUS es pagava molt car. Vavilov fou reduït al silenci i morí entre reixes, i la genètica fou declarada oficialment “pseudociència burgesa”. Per tant, el proletariat va ser protegit amb la veritat oficial i als enemics del poble se’ls va fer callar, però la ruïna en que va quedar sumida l’agricultura soviètica va durar dècades.

2. El Sr. Lorente Acosta, infatigable Delegat per la Violència de Gènere al Ministerio de Igualdad, per fi ha pogut donar carta jurídica al negacionisme de la SAP (Síndrome d'Alienació Parental) que el seu company el catedràtic Jorge Corsi[1] juntament amb ell mateix i altres croats misàndrics van començar fa pocs anys . Han aconseguit que el Congrés dels Diputats recomani prohibir l’ús de la SAP als jutjats. Com van dir els experts[2] que van assessorar els diputats: és una pseudociència inventada per un pederasta que ara invoquen els masclistes per continuar maltractant la ex. La veritat, si la primera vegada que sento parlar de la SAP em diuen que tracta de semblant abominació també m’hauria horroritzat i indignat: dones i nens amenaçats per la pseudociència de la SAP! Una reacció del patriarcat contra els avenços que han aconseguit les dones; “Backlash neomasclista”, en paraules de Lorente. Lysenko i les seves teories, amb el suport del Partit i de la premsa, també va ser sempre molt popular front a la pseudociència burgesa (els biòlegs que “estimen les mosques i detesten el poble”, en paraules de Lysenko), enemiga del proletariat i dels seus avenços sempre amenaçats per la reacció.

3. Abans de grimpar a la primera línia política el Sr. Lorente ja havia donat bones mostres de les seves inquietuds científiques i socials[3]: Te publicat un llibre on, basant-se en la seva competència científica de metge forense, afirma que Jesús no va morir a la creu. De moment tal mèrit no l’ha dut a ser reconegut com el deconstructor del cristianisme (sembla que el Vaticà continua més preocupat per Nietzsche i per Marx que no pas per la gran troballa científica de Lorente) i ni tan sols l’ha dut a “4º Milenio” de l’Iker Giménez o a competir amb aquells best-sellers de José Luís Benitez amb la sèrie “El caballo de Troya”; senzillament ha acabat com ideòleg del Ministerio de Igualdad. La prohibició de la SAP als tribunals només és un dels seus èxits parcials en el gran programa de redissenyar una nova masculinitat que redimeixi les dones i la societat sencera del reaccionarisme patriarcal.

4. La premsa espanyola es va començar a fer ressò de la SAP l’any 2007 quan alguns tribunals van canviar la custòdia de menors en favor del seu pare perquè havien detectat manipulació –maltractament psíquic- sobre l’infant. En concret, a Tenerife, un jutjat donà la custòdia a un pare sobre el que pesaven unes acusacions tremebundes. Les organitzacions feministes van organitzar manifestacions i l’advocada de la mare clamava perquè havien entregat les dues nenes a un monstre. Les televisions sensacionalistes s’hi van presentar, així com també el diari El Mundo que va publicar uns reportatges esborronadors acompanyats de l’autoritzada opinió de l’expert Sr. Lorente que, en un article, qualificava la SAP de “Patraña pseudocientífica”.

5. Per aquella època també es va esdevenir el “Cas Manresa” que va ser el més famós mediàticament i desfermà totes les alarmes del lobby del feminisme del ressentiment. El psicòleg Sr. Montero Gómez, designat com expert en violència pel lobby al qual serveix, va desplegar la seva ciència per denunciar tal sentència fonamentada en l’ideològic SAP (es pot llegir una excel·lent rèplica escrita per un filòsof a tal ciència). Quan mesos més tard el Col·legi Oficial de Psicòlegs va dir que això de la SAP és quelcom seriós que cal investigar, el Sr. Montero també va intervenir amb un escrit més semblant al d’un picaplets que al d’un científic (servituds de la militància al lobby...). Ara ha estat un dels experts que ha alliçonat als diputats amb el resultat polític que comentem.

6. L’autor d’aquest blog ha escrit bastant sobre la SAP, però reconeix no tenir prou competència per pronunciar-me sobre la seva cientificitat –no soc psicòleg; El meu intent és abordar el tema des de la epistemologia i el deconstructivisme postmodernista. Tanmateix, els Srs. Lorente i Montero, si de veritat volen fonamentar científicament el seu negacionisme, no cal que acudeixen a la retòrica ideològica van usar el 2007; ara simplement es pot fer un seguiment del que llavors van denunciar, doncs ja ha passat temps per extreure resultats basats en el cas Manresa i Tenerife. Al menys, aquestes conclusions estarien empíricament fonamentades en un estudi de casos reals. ¿És cert que aquestes sentències van ser aberrants per basar-se en una ideologia masclista i pedòfila? ¿Com estan actualment les nenes a les que el jutge va canviar la custòdia, millor o pitjor? ¿Han estat abusades o violades pel monstre que se suposava que era el seu pare? ¿Què han dit els tècnics dels jutjats, si és que han fet un seguiment? ¿Si aquests es van equivocar amb fets tan greus, ja se’ls ha demanat de rendir comptes? Per desgràcia jo no he tornat a llegir res a la premsa sobre aquests casos, per tant no tinc la resposta a aquestes preguntes.

7. La dificultat de la diagnosi SAP sorgeix perquè, en els casos greus (quan la justícia sol intervenir), l’infant alienat col·labora activament amb l’alienació, per això l’alienador pot dir “Manipular jo? És el mateix fill qui el rebutja, això és perquè alguna cosa haurà fet l’altre, no jo” (“por algo será” que deien les nenes de Canàries). Si amb aquest estudi de la continuïtat de casos en que s’ha diagnosticat SAP –una manera científica per a no caure en controvèrsies ideològiques- aquelles previsions apocalíptiques de Lorente i companys quedessin demostrades (és a dir, que les nenes han patit abús per part d’un maltractador), confesso que hauria d’admetre que el negacionisme té raó i que la SAP no és una eina adient per prevenir el maltractament psíquic infantil. En terminologia popperiana: la SAP no només seria falsable –que ara ja ho és- sinó que quedaria falsada. Caldria enviar la SAP a les escombraries de la ciència com la hipòtesi del flogist, la frenologia i tantes altres teories que s’han evidenciat equivocades. Donat el poder que tenen aquests lobbies feministes, em sembla que si aquelles acusacions haguessin quedat demostrades, la bomba mediàtica hauria durat setmanes. Tanmateix, com he comentat, jo no he llegit res en aquest sentit. És com amb Lysenko, la premsa reflectia les seves previsions, però no els seus resultats.

8. Ara bé, si aquest no ha estat el cas, i les nenes no han estat abusades ni maltractades sinó que han millorat (repeteixo, ignoro si aquest ha estat el cas), no només queden invalidades les tesis negacionistes del lobby de Lorente i companyia sinó que, el més greu, d’haver fet cas als seus supòsits s’hauria abandonat les nenes a una terrible situació de maltractament. La literatura científica ha recollit nombrosos testimonis de les devastadores seqüeles per als infants sotmesos a la SAP, unes conseqüències de difícil remei que es poden allargar en tota una vida de dolor i desestructuració[4].

9. De moment, els Srs Lorente, Montero Gómez i demés afiliats al lobby ultrafeminista i al Ministerio de Igualdad sembla que no han tingut tant d’interès en validar aquesta tasca científica d’estudiar el seguiment de casos on s’ha diagnosticat SAP com sí que l’han tingut en prosseguir la campanya política i ideològica de desacreditació del la SAP per masclista. La lluita ideològica pels grans principis emancipadors deu ser més important que el benestar concret de Judith i tants altres nens i nenes. Cal reconèixer que aquests croats han fet un treball eficaç, de la mateixa manera que en el seu dia el va fer Lysenko barrejant ciència i política. Els paral·lelismes amb la Rússia stalinista de moment es queden aquí, doncs no es ficarà ningú a la presó per defensar la validesa de la SAP, com li va passar al pobre Vavilov per defensar la genètica. En aquella època qui va pagar el preu fou el poble rus amb fam a causa dels desastres agrícoles. Ara la desinformació dels nostres polítics, per escoltar fanàtics disfressats de científics, la poden acabar pagant milers de nens sotmesos a maltractament psíquic invisibilitzat pel dogmatisme ideològic.

10. He dit “poden” perquè ja veurem fins a quin punt els professionals utilitzaran o deixaran d’utilitzar una categoria diagnòstica perquè així ho mani la llei (per molt que aquest sigui el somni lysenkoista del lobby). Aquesta mesura política suposo que es farà servir com una eina de pressió. En aquesta informació es pot veure un bon exemple de com actua el lobby: denuncia contra uns professionals d’un Punt d’Encontre Familiar perquè en la seva feina de protegir els infants de maltractament van usar la paraula SAP (o “altres denominacions”, com subratlla la denúncia). El maltractador no sol reconeixer-se a si mateix com a tal (“manipular jo?!”), si ara s’invalida l’eina diagnòstica que el detecta, no només demanarà impunitat com clamaven les mares de Tenerife i Manresa, sinó que fins i tot podrà denunciar a qui s’atreveixi a usar la categoria SAP per assenyalar maltractament. Davant aquest ambient qui sap quants professionals evitaran “mullar-se” per estalviar-se problemes, com van fer tants científics durant l’època de Stalin i Lysenko. Com diu la recomanació a l’apartat V.iii 10 de l’informe de la Subcomisió de Violència de Gènere del Congrés de Diputats: “La no aceptación del llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP) ni la aplicación de su terapia, por parte de los tribunales de justicia, de los organismos públicos ni de los puntos de encuentro”

11. ¿Lysenko s’ha instal·lat entre nosaltres?

____________________________________________

[1] Sembla, però, que el Dr. Corsi només abomina dels masclistes madurs. El seu pedagògic deler per una nova masculinitat –que tenia encantades a les feministes de la subvenció, per això als actes que organitzaven estava tan sol·licitat - el duia a una philia molt especial amb els jovenets, especialment els de classe baixa, tot i que aquests acostumen a ser bastant masclistes. Aquí hi ha una semblança d’aquest expert –un pèl apassionada per al meu gust..

[2] Els Srs. Lorente i Montero Gómez, la Sra. Pérez del Campo i altres experts d’organitzacions ultrafeministes misàndriques. No va comparèixer cap psicòleg dels que ha investigat empíricament la SAP, i n’hi ha una bona colla de catedràtics, doctors i molts altres que treballen amb nens maltractats i les seves famílies.

[3] Aquí es pot llegir una maliciosa biografia –i ideològicament carregada- del Sr. Lorente. Certament invasiva amb la seva privacitat familiar. El que diu sobre les falsedats estadístiques que fica als seus llibres no sé si és veritat, no ho tinc contrastat

[4] Per a més detalls es pot consultar la pàgina 31 del meu treball: http://www.filo.cat/textos/tesinasap.pdf

Versión en castellano

dilluns, 23 de novembre del 2009

Un document sobre el gènere gramatical i el llenguatge no sexista

La superficialitat de la correcció política pseudo-feminista sovint porta a confondre el gènere gramatical amb el gènere com a construcció social, i d’aquí extreuen els consabuts discursos culpabilitzants sobre la discriminació de les dones per part dels mascles, aquesta vegada a càrrec de la gramàtica. Més d’una vegada he tingut discussions pel gènere gramatical amb persones ben intencionades però bastant desconeixedores de com funciona la llengua. Fins on jo sé, la divisió gramatical en un gènere, o dos (com el català) o tres (com l’alemany) és molt més anterior –segons els gramàtics històrics- que la divisió patriarcal en que als homes se’ls assigna el rol públic/productiu i a les dones el privat/reproductiu. Una divisió que si es rigiditza perjudica a ambdós, ja que els privilegis –seguint el Marx més clàssic- tenen més a veure amb el sistema de classes que amb el de sexe/gènere (tot i que cert feminisme ha tingut prou èxit en readaptar com a guerra de sexes allò de la lluita de classes dels catecismes marxistes, i assenyalen els homes com la classe privilegiada i les dones la classe oprimida al llarg de tota la història, un disbarat que no té cap base històrica malgrat que en alguns ambients frueix de popularitat). Sobre sexe i gènere es pot consultar aquesta entrada del blog

En fi, que aquest document de la Universitat de les Illes Balears, Departament de Filologia Catalana i Lingüística General, és del tot encomiable per la claredat de la seva exposició. Fins i tot fica exemples de com aquesta artificiositat del llenguatge políticament correcte du a incoherències que poden crear dubtes sobre el significat. (Ho confesso: jo mateix he caigut en l’error d’emprar “el professorat” que esmenten com a exemple...).

dimecres, 18 de novembre del 2009

Legislació misàndrica II

M’ha agradat aquest comunicat d’associacions de pares i mares que defensen un jutge que ha criticat la nova legislació que comentava al post anterior. Parla que aquesta proposta de llei només considera lesiu la relació d’un infant amb un maltractador però no amb una maltractadora, com si tal cosa no existís. També parla del “dret penal de l’enemic”, un concepte que dóna per suposat que a la societat no només hi ha persones sino també enemics als quals cal privar-los de drets que tenen la resta de delinqüents. Veig que és un concepte que enllaça amb el que deia a l’anterior post de la igualtat de les persones i els drets especials que trenquen aquesta igualtat segons les propostes del feminisme del ressentiment.
De tota manera no sé si l’he encertat amb aquest títol de “misàndrica”, doncs a més a més dels homes, els que de veritat surten perdent amb aquestes lleis són els nens, com subratlla aquest altre comunicat de ASEMIP, una associació que vetlla pels seus drets. La Síndrome d’Alienació Parental és una eina per protegir els infants del maltractament psíquic, i ara la volen invalidar per motius ideològics. He escrit bastant sobre la SAP i el seu negacionisme, que aquest sí que és ideològic perquè no aporta proves empíriques que falsin la teoria del SAP. De tota manera, el negacionisme no pretén tant negar la qüestió de “Síndrome” –que entenc que és discutible i fins i tot podria perfectament ser rebutjat si s’aportessin proves contrastades (fins ara no n’he llegit a cap lloc)- com sobre tot negar el fenòmen (la Alienació Parental) que la síndrome pretén descriure, és a dir: neguen la possibilitat que una mare (i de retruc un pare) pugui maltractar psíquicament un infant portant-lo a que trenqui amb vincles afectius que li són necessaris. Amb això s’avala la impunitat del maltractament, la seva invisibilitat i la impossibilitat d’erradicar-lo.